El consumo excesivo de sal, incluyendo las llamadas gourmets, y con ello de sodio, pone nuestra salud en riesgo.
“Naturales”, “aporta minerales, “elimina las toxinas en el cuerpo”. Son algunos de los supuestos beneficios con los que se comercializa las llamadas sales gourmets, un mercado que ha crecido en los últimos años y que crea la percepción de ser “más saludables” que la sal de mesa, cuando la evidencia apunta que no solo no son tan diferentes, sino que tienen casi la misma carga de sodio que la que refinada.
Y es que, aunque la sal es un ingrediente que da sabor a nuestras comidas y es un conservante alimentario, hay algo fundamental que debemos tomar en cuenta, su aporte de sodio, mineral necesario para funciones vitales como la conducción de los impulsos nerviosos, contraer y relajar los músculos y mantener el equilibrio adecuado de agua y minerales, pero que consumido en exceso puede provocar hipertensión, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.
Para prevenir la aparición de estas enfermedades no transmisibles, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo al día no mayor de 2000 miligramos de sodio (en adultos), el equivalente a unos 5 gramos diarios de sal (aproximadamente una cucharadita de café), por lo que el consumo excesivo de sal, incluyendo las llamadas gourmets, tanto la que agregamos en los alimentos que cocinamos como la agregada en productos ultraprocesados, pone nuestra salud en riesgo.
Todas las sales, el mismo sodio
Todas las sales están formadas por la combinación de dos elementos químicos: sodio y cloruro (cloruro de sodio), y esta composición tiene una distribución aproximada de 40 % de sodio y 60 % de cloruro.
De acuerdo al artículo “Salt and Sodium” (Sal y sodio), de la revista The Nutrition Source del Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, las sales finamente molidas son densas, como la sal de mesa, “por lo que tienden a contener más sodio que las sales más gruesas”.
No obstante, la diferencia en la cantidad de sodio aproximada por cucharita (la medida recomendada por la OMS en el consumo de sal) no es mucha, con excepción de la sal marina gruesa y la sal negra.

Pero en este punto es necesario aclarar que debido a que las sales gourmet tienen cristales más grandes e irregulares, una cucharada de estas sales pesa menos que una cucharada de sal de mesa fina. Por lo tanto, si mides por volumen (cucharas), consumes menos sodio, pero si mides por peso (gramos), la cantidad es casi idéntica.
El argumento de “más minerales”
Otro lema usado con frecuencias es que las sales gourmets aportan más minerales que la sal común o de mesa. Y sí, algunas de ellas contienen minerales beneficiosos, como el hierro en el caso de sal del Himalaya, que están incluidos en su composición según el proceso de fabricación, la composición de las materias primas y el lugar de recolección.
A pesar de esta alegada ventaja, hay que tomar en cuenta que las cantidades de estos minerales son tan pequeñas que, para obtener una dosis diaria relevante a través de la sal, se tendrían que consumir niveles no recomendables de sodio.
También se agrega otra cuestión, la posibilidad de ingerir minerales que pueden ser perjudiciales para la salud. “Al ser menos refinadas, las sales de mesa gourmet, además de contener minerales beneficiosos para la salud, también pueden contener elementos potencialmente tóxicos como metales pesados”, apunta el artículo “Sales de mesa gourmet: El duelo de la composición mineral” (Gourmet Table Salts: The Mineral Composition Showdown), publicado en la página web del Instituto Multidisciplinario de Publicaciones Digitales (MDPI, por sus siglas en inglés).
Este artículo, que recoge los resultados de un estudio que analizó 12 elementos en 10 sales diferentes, apunta que la principal razón de la acumulación en las sales de mesa gourmet de elementos minerales potencialmente tóxicos, como aluminio (Al), cromo (Cr), mercurio (Hg), plomo (Pb), níquel (Ni), entre otros, puede estar relacionada con la contaminación de los lugares de recolección.
Además, es importante señalar que a través de la sal de mesa se ha llevado a cabo, desde la década de 1920, una de las políticas públicas de salud más exitosas: la yodación.
De acuerdo con datos recogidos por la OMS, se calcula que 1 880 millones de personas en todo el mundo están en riesgo de ingerir una cantidad insuficiente de yodo y que alrededor de una tercera parte de la población mundial vive en zonas afectadas por alguna carencia de yodo.
“La carencia de yodo que puede ocasionar un deterioro funcional general y reproductivo, así como problemas de aprendizaje en los niños; la carencia grave de yodo produce retraso del crecimiento, bocio y daño cerebral irreversible en el feto y el lactante, y retraso del desarrollo psicomotor de los niños”, se advierte en el documento “Estrategias de yodación universal de la sal y la reducción de la ingesta de sodio. Compatibles, rentables y de gran beneficio para la salud pública”.
Un gran negocio
¿Por qué parece que desde hace unos años la publicidad y presencia de las sales gourmet en los supermercados ha aumentado? Quizás la respuesta más acertada es que se han convertido en un gran negocio.
De acuerdo con un artículo que analiza datos sobre este campo, se espera que el tamaño del mercado de la sal gourmet alcance 1.96 mil millones de dólares en 2026 y se pronostica que alcance los 2.48 mil millones para 2031.
Este análisis de mercado también señala que las sales gourmet suelen ser más costosas que la sal común, con precios de “entre un 200 % y un 400 % más altos”, esto a pesar de indicar que “existe poca evidencia clínica de beneficios significativos para la salud en los niveles de consumo habituales”. Pero el marketing alrededor de estos productos crea una percepción alejada de la evidencia.
“En diciembre de 2025, una tendencia de TikTok con la sal marina celta, promovida por la influencer Abby Baffoe, prometía beneficios como un mejor sueño y una piel más clara. Esta tendencia provocó un aumento de las búsquedas en línea y escasez en tiendas minoristas, aunque los expertos en nutrición han señalado que la afirmación de 82 minerales carece de una sólida evidencia clínica. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la mayoría de los estadounidenses consumen más sodio del recomendado. A pesar de ello, la creencia de que las sales «naturales» son más saludables sigue impulsando la demanda de productos premium”, indica este análisis.












