En un medida histórica, la Suprema Corte de Justicia de México prohibió la «comida chatarra» (productos ultraprocesados) en todos los ámbitos educativos del país, desde la educación básica (niños y niñas) hasta las universidades. Es un fallo judicial en respuesta a las grandes empresas (Coca-Cola, entre otras), que se habían opuesto a la normativa nacional y se escudaban en la «libertad de trabajo» para vender sus productos en entornos escolares.
El máximo tribunal mexicano falló de forma unánime y privilegió la salud de la comunidad educativa.
El fallo de la Suprema Corte se produjo este martes 13 de octubre y tiene como objetivo promover la alimentación saludable y combatir las enfermedades que tienen directa vinculación con los productos ultraprocesados: obesidad, el sobrepeso y diabetes, entre otras.
Los amparos judiciales había sido presentados por subsidiarias de Coca-Cola (Embotelladora Las Margaritas y Embotelladora del Fuerte), la cadena francesa de panaderías Maison Kayser y la empresa de máquinas expendedoras automáticas Mega Vending. Alegaron que la prohibición de acceder a instituciones educativas viola los principios de legalidad, seguridad jurídica, libertad de trabajo y no discriminación. Incluso argumentaron que el estudiantado de universidades, al ser mayores de edad, podían elegir libremente.
“Las empresas que han acudido al juicio de amparo se equivocan al sostener que el Estado solo está obligado a garantizar la alimentación saludable de las personas menores de edad, pero no de quienes ya son mayores de 18 años. La ley fundamental reconoce el derecho de toda persona a la alimentación nutritiva suficiente y de calidad, sin hacer distinción alguna por razón de la edad que tengan”, explicó el ministro de la Corte Giovanni Figueroa Mejía.
Los productos ultraprocesados (también llamados «chatarra» en distintos países de la región) se caracterizan por ser formulaciones con diversos aditivos de origen industrial, con altas cantidades de azucares, grasas y sodio. Ejemplos de estos productos son las frituras empaquetadas, snakcs, pasteles y galletas industriales, productos lácteos saborizados, cereales refinados y bebidas azucaradas. Debido al riesgo que pueden representar para la salud de la población, muchos países proponen medidas para evitar su consumo a través de estrategias como el etiquetado de advertencia, la regulación de la publicidad y los impuestos saludables.
El fallo del máximo tribunal respaldó las facultades conferidas a la Secretaría de Educación Pública (SEP) por los artículos 75 y 75 Bis de la Ley General de Educación, tras la reforma de diciembre de 2023, para regular la preparación, distribución y venta de alimentos y bebidas en los centros escolares, conforme a los lineamientos publicados el 30 de septiembre de 2024 en el Diario Oficial de la Federación (órgano de difusión oficial del Gobierno Nacional).
El ministro presidente del tribunal, Hugo Aguilar Ortiz, advirtió sobre la gravedad del sobrepeso y la obesidad en México, un problema que remarcó “ya alcanza dimensiones de salud pública”. Citó cifras oficiales según las cuales estos padecimientos afectan a cerca de tres cuartas partes de la población adulta, al 40 % de jóvenes y al 36 % de los niños y las niñas.
La organización El Poder del Consumidor , una de las entidades de referencia en el estudio de políticas públicas y denuncia a las corporaciones, señaló que México se convirtió en un campo de batalla de la industria de alimentos ultraprocesados, ya que es uno de los países que se ha enfocado en impulsar políticas públicas dirigidas a combatir Enfermedades Crónicas No Transmisibles y el consumo de productos chatarra . «Las empresas utilizan acciones legales para obstaculizar su implementación», alertó la organización. Al mismo tiempo, frente al fallo del máximo tribunal, no dudó: «Estamos frente a un precedente internacional y una referencia de derechos humanos en la región en favor de la justicia y la salud pública».
La prestigiosa revista científica The Lancet publicó en 2025 un paquete de tres artículos, con la participación de más de cuarenta investigadores, con una contundente crítica a los productos ultraprocesados: acusó a las multinacionales Nestlé, PepsiCo, Unilever, Coca- Cola, Danone, Femsa, Mondelez y Kraft Heinz como las principales corporaciones
responsables de la «pandemia de enfermedades crónicas» relacionadas con la alimentación por el auge de los ultraprocesado. Los científicos no dudaron: «Es necesaria una respuesta global coordinada que confronte el poder corporativo».
«Este problema de salud global puede definirse como la pandemia de enfermedades relacionadas con la dieta resultante del desplazamiento –impulsado por las corporaciones– de patrones dietéticos que hace tiempo comprendían alimentos diversos y mínimamente
procesados, y comidas y platos preparados a partir de estos alimentos, por un patrón dietético ultraprocesado. En resumen, se trata del desplazamiento de los alimentos reales por productos ultraprocesados», afirmó The Lancet.
Según datos del Instituto Nacional de Salud Pública de México (INSP), el 36 % de los niños y niñas de entre 5 y 11 años en México padecen sobrepeso u obesidad, lo que equivale a más de 5.7 millones de menores. En adolescentes de 12 a 19 años, la cifra asciende a 10.4 millones.








