Contaminación de fórmulas y el marketing digital de sustitutos de la leche materna

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Entre los días 18 y 23 de mayo, representantes de 194 Estados Miembros están reunidos en Ginebra, en la 79.ª Asamblea Mundial de la Salud, período en el que se debaten temas emergentes y desafíos históricos de la salud global entre especialistas, diplomáticos, representantes gubernamentales, agencias de las Naciones Unidas, organizaciones de la sociedad civil y otros actores.

Este año, entre los principales puntos de la agenda, se encuentran el fortalecimiento de la preparación y respuesta ante emergencias sanitarias —en medio de nuevas preocupaciones por brotes de ébola—, el financiamiento sostenible de la salud global y los impactos de los recortes en la cooperación internacional, las discusiones sobre el cambio climático y sus efectos en la salud, además de las agendas relacionadas con enfermedades crónicas no transmisibles, salud mental, cobertura universal de salud y resistencia antimicrobiana.

De forma paralela a la asamblea Gobiernos y organizaciones realizan eventos paralelos para abordar temas puntales relacionados con estas prioridades. Hoy, 21 de mayo,  Día Mundial de Protección de la Lactancia Materna es pertinente mencionar uno de los realizados este año  se refiere a un tema urgente y de gran gravedad: “Fórmulas comerciales contaminadas: la necesidad de una respuesta global para proteger la salud infantil” (Contaminated Commercial Formula – the need for a global response to protect child health), coordinado por la International Baby Food Action Network (IBFAN) y la International Lactation Consultant Association (ILCA), con la participación de otros socios estratégicos y con el apoyo de Colansa. 

Solo en el episodio más reciente, desde noviembre de 2025, la contaminación de estos productos —que incluyen fórmulas infantiles, fórmulas de seguimiento, fórmulas para prematuros y fórmulas especializadas— provocó retiros del mercado en más de 130 países, investigaciones judiciales relacionadas con muertes infantiles en Francia y procesos legales por retrasos, falta de transparencia y fraude.

Según IBFAN e ILCA, a lo largo de los años, el marketing engañoso y la contaminación intrínseca de las fórmulas comerciales —es importante destacar que se trata de la primera experiencia alimentaria de muchos niños con productos ultraprocesados— han provocado muertes infantiles, cierre de fábricas, interrupciones en el abastecimiento e inseguridad y sensación de impotencia en las familias. Estos impactos recaen de manera aún más grave en los países del Sur Global y en contextos de emergencia, donde la capacidad de análisis, detección, tratamiento y acceso a alternativas seguras puede ser limitada.

El evento busca colocar en el centro del debate la urgencia de avanzar en la regulación y el fortalecimiento de medidas obligatorias de seguridad alimentaria en la producción, en la supervisión independiente de operadores del sector, en sistemas de alerta más eficaces para profesionales de la salud y familias, y en sistemas de salud más preparados para monitorear y documentar eventos adversos durante brotes. 

La implementación plena de las recomendaciones y resoluciones aprobadas en las Asambleas Mundiales de la Salud es esencial como salvaguarda para la salud de todo bebé, tanto aquellos amamantados como aquellos alimentados con fórmulas comerciales.

Desde una mirada más amplia, estos episodios también evidencian los riesgos derivados de sistemas alimentarios disfuncionales, marcados por relaciones de poder extremadamente desequilibradas y concentrados en pocas corporaciones. La magnitud del impacto ocurre porque, en algunos casos, un ingrediente específico puede provenir de un único proveedor y distribuirse globalmente. 

Además, el aumento del comercio y del marketing digital transfronterizo, en plataformas de comercio electrónico y otros entornos digitales, ha ampliado la dependencia de productos comerciales más allá de la necesidad real, permitiendo que los productos circulen en países donde pueden no estar registrados o ser difíciles de rastrear.

Por este motivo, Colansa también presionó junto con otras organizaciones de la sociedad civil, en la Asamblea Mundial de la Salud del año pasado, para la aprobación de la resolución WHA78.18 sobre la regulación del marketing digital de sustitutos de la leche materna, que entre sus recomendaciones destaca la necesidad de prevenir la promoción transfronteriza de estos productos. 

En un mundo en constante y rápida transformación, especialmente desde la perspectiva del consumo, en el que lamentablemente la alimentación de bebés se ha convertido en objeto de comercio y mercado, las consecuencias de las fallas sistémicas recaen con mayor fuerza sobre los más vulnerables.

El Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, que cumple hoy 45 años, abarca productos destinados a sustituir parcial o totalmente la leche materna —como fórmulas infantiles, otros productos lácteos y alimentos o bebidas a base de leche—, además de artículos relacionados con la alimentación infantil que pueden interferir con la lactancia materna, como tetinas, chupetes y biberones. 

También establece directrices sobre la calidad, disponibilidad e información proporcionada acerca del uso de estos productos. Es decir, aunque se trata principalmente de un instrumento de regulación del marketing y de la promoción comercial, el Código también incorpora referencias importantes a la seguridad de los productos y a los riesgos asociados con el uso inadecuado de sustitutos de la leche materna.

Sin embargo, frente a las profundas transformaciones de los mercados, la expansión del marketing digital y la creciente complejidad de las cadenas globales de producción y distribución, resulta cada vez más evidente que su implementación plena y su actualización por parte de los Estados son esenciales.

El fortalecimiento de la regulación nacional e internacional es fundamental para garantizar que los principios del Código sigan siendo efectivos frente a los desafíos contemporáneos, protegiendo de manera más consistente la salud de bebés, niños y niñas en todo el mundo.

En el marco de la Semana de Sensibilización sobre la Sal 2026, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) celebró un seminario web enfocado en evaluar la efectividad y el impacto socioeconómico de las políticas públicas destinadas a reducir la ingesta de sodio en la región. 

Durante el encuentro, destacados especialistas internacionales y autoridades de salud expusieron datos epidemiológicos y análisis económicos que demuestran la urgencia de transitar de esquemas voluntarios a regulaciones obligatorias para salvar miles de vidas.

El sodio como crisis de salud y prioridad costo-efectiva

La apertura del webinar estuvo a cargo de Vanessa García, jefa de la Unidad de Factores de Riesgo y Nutrición, Departamento de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental de la OPS, quien calificó el consumo excesivo de sal como la principal causa de muertes relacionadas con la dieta a nivel global, sumando alrededor de 9 millones de fallecimientos anuales. 

García enfatizó que este factor está directamente vinculado al incremento de la presión sanguínea, enfermedades cardiovasculares, enfermedad renal crónica, osteoporosis y cáncer gástrico.

De acuerdo con los datos presentados por la especialista, la población mundial consume en promedio 10.8 miligramos (mg) de sal al día —y en la región de las Américas la media se sitúa en 9 mg—, cifras que duplican el límite máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), de 5 mg. 

Sin embargo, destacó que la inversión en políticas de reducción de sodio es una de las estrategias sanitarias más costo-efectivas de la actualidad: por cada dólar invertido en la implementación de estas medidas, los Estados perciben un retorno económico de al menos 12 dólares en ahorro de costos médicos y preservación de la productividad.

La efectividad de las advertencias octagonales

De su lado, Fabio da Silva Gomes, asesor en Nutrición y Actividad Física de la OPS, presentó una nueva publicación regional (con datos actualizados al 30 de junio de 2024) que analiza el desempeño de las políticas de etiquetado frontal en las Américas. Basándose en los resultados de ensayos aleatorios controlados, defendió la superioridad del sistema de advertencia octagonal frente a otros modelos visuales.

Da Silva Gomes explicó que los octágonos negros modifican de manera efectiva y directa las intenciones de compra de los consumidores en el punto de venta, a diferencia de sistemas alternativos como las lupas o los semáforos nutricionales, los cuales no han mostrado diferencias conductuales estadísticamente significativas en comparación con la ausencia total de información.

Para que estas normativas impidan que la industria alimentaria oculte las alertas, legislaciones avanzadas en la región —como las de México, Argentina y Colombia— dictaminan por ley el tamaño proporcional mínimo que debe ocupar el octágono y su ubicación exacta en la superficie principal de exhibición de los empaques.

El éxito regulatorio 

El seminario sirvió para contrastar el impacto real de las políticas públicas según el rigor de su diseño técnico, poniendo a Chile y México como referentes. 

En Chile, tras tres años de vigencia del etiquetado octagonal, se documentó una reducción drástica en la compra de productos con exceso de sodio, azúcares y grasas saturadas. Por otro lado, en México los resultados en solo dos años de implementación superaron los registros históricos chilenos, debido a que el país norteamericano adoptó de manera estricta el Modelo de Perfil de Nutrientes de la OPS, fijando límites de sodio mucho más estrictos y alineados con las metas globales de la OMS.
 
Mientras que en el caso de Brasil, se evidenció que el modelo implementado en Brasil cuenta con umbrales excesivamente laxos, lo que desprotege a los consumidores al permitir que múltiples alimentos procesados con altas concentraciones de sodio queden exentos de portar las etiquetas de advertencia.
 
Impacto de políticas de sodio en la salud y la economía
Eduardo Nilson, investigador de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz, Brasil), expuso un estudio regional fundamentado en modelos epidemiológicos y económicos que proyecta el impacto de aplicar de forma obligatoria las metas de sodio de la OPS y el etiquetado frontal, utilizando un software especializado de la Universidad de Oxford.
 
El estudio demostró que las regulaciones estrictas no solo salvan vidas de manera directa, sino que rescatan el capital humano de las naciones al mitigar el ausentismo laboral y las muertes prematuras en la Población Económicamente Activa (PEA). 
 
De aplicarse estrictamente los límites obligatorios de la OPS, el modelamiento indicó que en el caso de México -al registrar un elevado índice de consumo de productos ultraprocesados-, la adopción estricta evitaría 12 000 muertes anuales y ahorraría 112.6 millones de dólares en pérdidas de capital humano.
 
También expuso los datos obtenidos de Brasil, donde la transición de límites voluntarios a metas regulatorias obligatorias prevendría 7 512 muertes prematuras y ahorraría 87.13 millones de dólares. Nilson recalcó que mantener esquemas «voluntarios» para la industria diluye drásticamente el beneficio en la salud pública.
 
Apuntó que en el caso de Estados Unidos, señalando otros resultados, se prevendrían 22 590 muertes con un ahorro de 1 200 millones de dólares, mientras que en Canadá se evitarían más de 1 000 muertes y 27.3 millones de dólares en costos directos e indirectos.
 
Señaló que el estudio arrojó de manera consistente que el impacto positivo de estas políticas sanitarias es significativamente mayor en la población de hombres, dado que estadísticamente registran un mayor consumo diario de sal y una incidencia superior en eventos cardiovasculares agudos.
 
El papel del marketing social 
Finalmente, la representante del Centro Colaborador de la OMS/OPS en Marketing Social de la Universidad de Florida del Sur (USF), Mahmooda Pasha, introdujo el nuevo *»Compendio de Marketing Social para la Reducción de Sodio»*, el cual recopila experiencias de 16 países.
 
La especialista explicó la existencia de una «brecha de implementación» a nivel comunitario e individual: la mera difusión de información sobre el peligro del sodio no se traduce automáticamente en un cambio práctico si las personas perciben que comer sano es difícil, costoso o ajeno a su identidad cultural. 
 
Sostuvo que el marketing social funciona como un puente voluntario que complementa la fuerza de las leyes regulatorias mediante la comprensión profunda del comportamiento humano y el codiseño de soluciones que superen las barreras tradicionales (como el arraigo al sabor de la sal o la confusión conceptual entre «sal» y «sodio»).
 
Como caso de éxito, se destacó la intervención en Aruba, donde la estrategia se enfocó de forma específica en las mujeres trabajadoras del sector turístico. La política articuló acciones directas en la comunidad, tales como demostraciones culinarias con chefs locales, la distribución de recetarios adaptados con condimentos naturales alternativos y campañas masivas en medios de comunicación, logrando una adopción efectiva de hábitos saludables.
 
El seminario concluyó con un llamado unánime de los expertos a blindar los ciclos de políticas públicas de la interferencia de actores corporativos que defienden intereses comerciales en detrimento de la salud colectiva. 
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