Día del Ambiente: alimentación y cuidado del planeta van de la mano

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El aumento de la temperatura global es uno de los grandes indicadores de la crisis climática. Y tiene responsables primarios: siete países (Estados Unidos, China, Rusia, Alemania, Japón, Reino Unido e India) son responsables del 65% de las gases de calentamiento global y, en otra forma de medir los daños, el 10% por rico de la población es responsable de casi la mitad de las emisiones. Entre los sectores más contaminantes, sobresale la agricultura industrial y el petrolero. En este contexto, existen acciones individuales y cotidianas que son parte de un cambio cultural también necesario y que reclaman políticas globales de cambio.

Alimentación y ambiente

Tanto la forma de alimentarse como la manera de producir la comida repercuten en la salud y el ambiente. Los alimentos pasan por diferentes etapas: producción,  procesamiento, transporte, distribución, preparación y consumo. E incluso, en muchos casos, eliminación (por desperdicio). Cada una de estas etapas produce gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático. Según datos de Naciones Unidas, más de un tercio de todas las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por el hombre se relaciona con los alimentos. La mayor parte de esas emisiones tienen su origen en el uso del terreno y la agricultura. Por ejemplo:

  • El óxido nitroso proveniente del uso de fertilizantes en la producción de cultivos industriales.
  • El dióxido de carbono causado por la tala de bosques para la expansión de la frontera agropecuaria de la agricultura y ganadería industrial.
  • La refrigeración y transporte de los alimentos.
  • Los procesos industriales como los destinados a la producción de papel y aluminio para el envasado.
  • La gestión de los desechos de alimentos.
  • La producción industrial de carne suele requerir extensos pastizales, que se crean normalmente mediante la tala de árboles, liberando el dióxido de carbono almacenado en sus bosques.
  • El ganado bovino y ovino emiten metano cuando digieren la hierba y plantas de las que se alimentan.

Acciones cotidianas y locales

«Pensar en lo global y actuar en lo local», es un lema del movimiento socioambiental Latinoamericano. Y hay coincidencia en una serie de acciones individuales que son pequeños motores de cambio (y que debieran ser políticas de Estado a nivel global).

1- Apoyar la agricultura sostenible

Comprar alimentos a pequeños productores y minoristas que se especializan en productos agroecológicos. Esta agricultura, con protagonismo de población campesina, pueblos indígenas y pescadores artesanales, consume hasta un 56 por ciento menos de energía, crea un 64 por ciento menos de emisiones de gases de efecto invernadero y permite mayores niveles de biodiversidad que la agricultura industrial

2- Comprar donde se vive

Además de apoyar a las pequeñas empresas y granjas, la compra de alimentos producidos localmente reduce las emisiones de combustibles fósiles asociadas con el transporte y el almacenamiento en la cadena de frío. También disminuye el potencial de pérdida de alimentos en el camino.

3- Adoptar dietas con mayor porcentaje de vegetales

La demanda de proteínas animales intensivas en recursos ha crecido en los últimos años a nivel global. Alrededor del 60 por ciento de las tierras agrícolas del mundo se utilizan para el pastoreo de ganado y ha crecido el consumo de alimentos de origen animal. La adopción de dietas ricas en vegetales usaría menos tierra, produciría menos gases de efecto invernadero y requeriría menos agua.

4- Diversificar la dieta

Las dietas son cada vez más homogéneas y se basan de manera desproporcionada en cultivos que son ricos en energía, pero pobres en macronutrientes. En los últimos 100 años, más del 90% de las variedades de cultivos han desaparecido. En la actualidad, sólo nueve especies de plantas representan el 66% de la producción total de cultivos. Muchos países se enfrentan a desafíos simultáneos tanto de desnutrición como del sobrepeso o la obesidad. Según la Comisión EAT-Lancet, avanzar hacia dietas saludables con una diversidad de alimentos de origen vegetal, y lejos de los alimentos altamente procesados y las dietas pesadas en granos refinados y azúcar añadido, podría prevenir hasta una cuarta parte de todas las muertes de adultos.

5- Reducir el desperdicio de alimentos

Un tercio de todos los alimentos producidos se pierden o se desperdician. Esto no es solo en tiendas o restaurantes y no es solo en hogares ricos. El Informe del Índice de Residuos de Alimentos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente encuentra que es un fenómeno global que atraviesa los niveles de ingresos. Para reducir los desechos recomienda planificar con anticipación y comprar solo los alimentos que sabe que usará, aprovechar cada parte comestible de los alimentos que se compra, medir el tamaño de las porciones antes de cocinarlos y almacenar los alimentos correctamente.

6- Evitar el embalaje innecesario

Los envases de alimentos tienden a terminar en los vertederos y cada año, alrededor de cinco billones de bolsas de plástico de un solo uso contaminan la tierra y el mar. Es necesario intentar elegir productos alimenticios no envasados, sostenibles o mínimamente envasados. También usar cestas para comprar alimentos, llevar bolsas de tela o reutilizables y guardar los alimentos en frascos de vidrio o materiales sostenibles.

7- El silencio no es salud

El mundo gasta un millón de dólares por minuto para subsidiar los sistemas alimentarios industriales, distorsionando los mercados, obstaculizando el cambio y perjudicando la salud humana y ambiental.

Es necesario exigir, tanto de forma individual como colectiva, que los gobiernos y responsables políticos impulsen una transición hacia una agricultura sostenible y que prioricen la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos en sus planes de acción sobre la crisis climática.

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