1 de agosto: Día de la Pachamama, la Madre Tierra para los pueblos indígenas de seis países

Foto de ritual de Pueblo Mapuche

«En los pueblos de los Andes, la Madre Tierra, la Pachamama, celebra hoy su fiesta grande. Bailan y cantan sus hijos, en esta jornada inacabable, y van convidando a la tierra un bocado de cada uno de los manjares de maíz y un sorbito de cada uno de los tragos fuertes que les mojan la alegría. Y al final, le piden perdón por tanto daño, tierra saqueada, tierra envenenada, y le suplican que no los castigue con terremotos, heladas, sequías, inundaciones y otras furias. Ésta es la fe más antigua de las Américas».  

Resume el escritor uruguayo Eduardo Galeano en su libro «Los hijos de los días».

Cada 1 de agosto, comunidades indígenas andinas (en la región de la Cordillera de Los Andes) celebran el Día de la Pachamama. Es un día muy relevante para pueblos originarios de Colombia, Bolivia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina. Y es una fecha que reúne a las familias y a las comunidades, con infinidad de particularidades pero con algunos puntos en común: se agradece a la Madre Tierra, se le pide perdón por los agravios o maltratos, se piensa y se habla del ciclo que vendrá.

La ceremonia tiene múltiples variantes, desde el hecho mismo que puede ser comunitaria y masiva, hasta solo familiar y de pocas personas. Puede iniciarse en la noche del 31 de julio y recibir el primer rayo de sol de agosto junto al fuego, a la intemperie, o puede realizarse la ceremonia ya en la mañana del 1 de agosto.

Lo que siempre es común a todos: el hacerlo con respeto, es un momento (pueden ser horas o unos minutos) de profunda conexión y religiosidad. La acción común en todos los casos es el «convidar» (también se suele decir «alimentar» o «compartir») con la Pacha: se cava un pequeño pozo en la tierra y allí, de rodillas, se depositan alimentos cosechados, bebidas (desde agua hasta alcohol) e incluso tabaco y semillas. En ese momento se habla, se dialoga, con la Pacha. Y cada uno expresa su sentir, donde siempre habrá agradecimiento por lo brindado, pedido de perdón por los errores y solicitud de bienestar futuro (abarca desde salud hasta buenas cosechas).

Aspectos trascendentales del Día de la Pachamama:

  • No se trata de un «espectáculo» turístico, aunque en algunos lugares se haya transformado solo en eso. Es un momento que hace a la historia, cultura e identidad de los pueblos originarios andinos de América del Sur.
  • Si bien es una celebración milenaria, durante siglos estuvo entre oculta y silenciada  porque era castigada. Mucho tuvo que ver el rol opresivo de la Iglesia Católica y la invasión española.
  • Durante la ceremonia se agradece a los «Apus» (el espíritu de las altas cumbres, en idioma quechua), porque siguen enviando agua para la llanura, para el ganado, para el trigo, para los alimentos.
  • En numerosos casos, sectores políticos televisaron sus homenajes del 1 de agosto. Casos emblemáticos fueron los presidentes Alejandro Toledo en Perú (2001) o Mauricio Macri en Argentina (2019). Ambos fueron muy criticados por intentar hacer un uso partidario de una fecha tan sentida para las comunidades.
  • Lejos de tratarse de un día «folclórico» (en el sentido más superficial, como un hecho de «color» y/o turístico), el Día de la Pachamama tiene también un profundo sentido político y actual: siempre se cuestiona las agresiones a la tierra, la contaminación y la mercantilización. En ese sentido, es una fecha atravesada por la dura crítica al modelo extractivo (minería, petróleo, agronegocio, monocultivos, desmontes, agrotóxicos y megarepresas, entre otras actividades) que son pilares de la economía y política de los gobiernos de los países de América Latina. 
  • El 1 de agosto también es un momento de alegría. Hay música, baile y se comparte la comida, se almuerza (o cena) en comunidad.
  • Un rol central tiene el sahumar, la quema de plantas características del lugar y brasas, ya sea en una pala o alguna vasija especial. El sahumar es un elemento imprescindible en al ceremonia, ya sea en el lugar donde se alimenta a la Pachamama (el pozo en la tierra) o incluso recorriendo el interior de las viviendas. La función de este ritual es «limpiar» lo negativo del año anterior y conseguir protección para el siguiente, siempre dentro del ciclo calendario indígena.
  • Para muchas comunidades indígenas el ofrendar a la Pachamama es como “abonar” la fertilidad del suelo. Es un hecho profundamente religioso, pero también con una repercusión económica y de buen vivir. En estas regiones, agosto es el momento previo previo a abrir la tierra: arar, reparar canales de agua y sembrar. Por lo tanto hay que pedirle permiso. Se dice que en ese momento la tierra está aún “dormida y hambreada” luego de la sequía y el frío del invierno. También interviene el concepto de «reciprocidad»: la tierra nos alimenta, nosotros alimentamos a la tierra.
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