La otra cara de las papitas del Mundial: ultraprocesados, enfermedades y denuncias

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En el Mundial de Fútbol 2026 se observa la publicidad reiterada de la marca de papas fritas Lay’s, de la multinacional PepsiCo. El snack, uno de los más comercializados del planeta, es parte de los productos ultraprocesados que acarrea enfermedades cardiovasculares, sobrepeso, diabetes y hasta algunos tipos de cáncer. Mientras PepsiCo celebra, se ofrece un producto que nada tiene que ver con el deporte y mucho con los perjuicios a la salud. La estrella de fútbol francesa y capitán de su selección, Kylian Mbappé, fue una excepción al tomar partido y rechazar publicidades de «comida basura» y de apuestas.

Las papas de PepsiCo

Cada año, 1800 millones de kilos de papa provenientes de cien granjas se dirigen a las fábricas que realizan papas fritas durante todos los días de la semana, las 24 horas del día. Es lo que publicita la propia empresa. «La historia de Lay’s refleja casi cien años de innovación, crecimiento y atractivo para el consumidor, que lleva esas bolsas familiares a las tiendas y a la vida de las personas en todo el mundo», señala la multinacional, propiedad de PepsiCo.

La información oficial indica que la historia comenzó en 1932, cuando Herman Lay , de 23 años, inició la venta de papas en formato de chips de la parte trasera de su automóvil, en la ciudad de Nashville (este de Estados Unidos). En 1939 formó «H. W. Lay & Compañía» y en 1944 simplificó el nombre a lo que es hoy: Lay’s. Ese mismo año se convirtió en una de las primeras compañías de snacks en anunciarse en la televisión: el comercial contaba con una mascota animada llamada “Oscar, la papa feliz”. En 1965 sucedió el gran salto: fue adquirida por PepsiCo. «Casi un siglo después, esa pequeña empresa se ha convertido en una de las marcas de alimentos más reconocidas del mundo», celebra la publicidad corporativa.

En octubre de 2025, la multinacional renovó el aspecto de su producto (de color amarillo y rojo) y tuvo un relanzamiento con mucha publicidad y un eslogan: «Lay’s, la marca número una de papas del mundo».

Allí señalan que, de las 4000 variedades de papa registradas en el mundo, «solo diez son lo suficientemente buenas como para convertirse en una papa frita Lay’s». Y, con un mensaje casi bucólico, la empresa resume: «Cada papa que se cultiva para hacer las papas fritas Lay’s comienza su vida en una granja, bañada por el sol, cuidadosamente cuidada y cultivada».

El negocio de snacks representa un 25 % de los ingresos del PepsiCo a nivel internacional. «A diferencia de las marcas de refrescos de PepsiCo, que tienen que lidiar con el dominio de Coca-Cola, Frito-Lay (nombre formal de la comercializadora de papas) posee el terreno de los snack salados. Controla casi el 60 % del mercado estadounidense, lo que le da más poder para fijar los precios», afirma la agencia de noticias Bloomberg.

Ultraprocesados y salud

Los productos ultraprocesados se caracterizan por ser formulaciones con diversos aditivos de origen industrial, con altas cantidades de azucares, grasas y sodio. Ejemplos de estos productos son las frituras empaquetadas, snacks, pasteles y galletas industriales, productos lácteos saborizados, cereales refinados y bebidas azucaradas.

Los ultraprocesados tienen relación directa con las Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) –como las cardiovasculares, la diabetes y algunos tipos de cáncer–, que son la principal causa de muerte en América Latina, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Existen infinidad de estudios sobre el impacto de estos productos en la salud de la población. Uno de los últimos y más contundentes provino de la prestigiosa revista The Lancet, que con tres papers fue directa contra las empresas de ultraprocesados acusándolas de crear una «pandemia de enfermedades crónicas».

Y apuntó, explícitamente, contra Nestlé, PepsiCo, Unilever, Coca-Cola, Danone, Femsa, Mondelez y Kraft Heinz. «Es necesaria una respuesta global coordinada que confronte el poder corporativo», señaló la revista científica y con un dato graficó el poder las corporaciones: Coca-Cola, PepsiCo y Mondelez gastaron un total combinado de 13 mil millones de dólares en publicidad durante 2024, cuatro veces el presupuesto operativo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las empresas utilizan los eventos deportivos como un lavado de cara ante los impactos que producen. Esto se da en un contexto en el que, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el 2022 vivían en el planeta más de 390 millones de niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 19 años con sobrepeso, de los cuales 160 millones padecían obesidad crónica.

Mientras muchos jugadores de las selecciones más famosas publicitan a las bebidas azucaradas, a McDonald’s y a los ultraprocesados. Pero la diferencia la marcó el francés Kylian Mbappé, que reiteró su rechazo a ser la cara de empresas de «comida basura» y de apuestas: “Inspiramos a mucha gente. Muchos venimos de barrios humildes, lugares donde esto destruye familias enteras”.

El accionar de las grandes empresas en los eventos deportivos está bien estudiado. Cómo explicó en Saludable Saberlo la doctora Gabriela Argumedo, investigadora especializada en la promoción de la salud en espacios educativos, las estrategias de «lavado de cara» han experimentado una transformación radical, pasando de acciones puntuales y simbólicas durante un torneo o campeonato hasta convertirse en ecosistemas globales de inversión con influencia y poder, diversificándose hacia disciplinas como la Fórmula 1, el golf, el tenis o el boxeo.

Denuncias reiteradas

Tan abundante como la producción de papas fritas son las denuncias que enfrentan estos ultraprocesados. Solo a modo de rápido raconto: la Justicia de Barcelona (España) condenó, en enero de 2003, a la empresa Lay’s a dejar de distribuirlas con el envoltorio original y a eliminar de su presentación cualquier alusión a que el aceite de oliva era «un elemento esencial del producto» porque esa publicidad inducía al «fraude» y «engaño», ya que la leyenda era muy visible y sólo constituye el 2 % del producto.

También en España, la Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) alertó la presencia de leche, soja y trigo no incluido en el etiquetado de papas fritas elaboradas en Bélgica. Desde la Aesan se recomendó a las personas alérgicas a la soja o a los componentes de la leche, y a las personas con problemas derivados de la ingesta de gluten, que se abstengan de consumirlo.

En Estados Unidos, en diciembre de 2024, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) comunicó el retiro de papas Lay’s debido a que su etiquetado omitió un detalle relevante de contener leche no declarada. «Aquellas personas con alergia o sensibilidad severa a la leche corren riesgo de sufrir una reacción alérgica grave o potencialmente mortal si consumen el producto retirado del mercado”, indica el comunicado de la FDA.

En enero de 2025, la compañía retiró sus productos tras la alerta de la FDA por posible riesgo de alérgenos no declarados. La FDA aumentó la clasificación de un retiro voluntario de papas fritas Lay’s a su categoría de mayor riesgo tras detectar la posible presencia de ingredientes lácteos no declarados. La medida fue catalogada como “Clase I”, lo que indica que “existe una probabilidad razonable de que el uso o exposición a un producto infractor cause consecuencias graves para la salud o la muerte”. La Agencia detalló que la clasificación responde a la presencia de leche no listada en el etiquetado del producto, lo que representa un riesgo para personas con alergias alimentarias.

En febrero de ese año, la FDA aumentó al nivel de alerta sobre papas Lay’s por presencia de alérgenos no declarados. «Las autoridades sanitarias han ordenado la salida del mercado de miles de paquetes del popular snack tras identificar ingredientes no reportados en su etiqueta», detallaron. El organismo regulador de Estados Unidos señaló que el consumo de esas papas fritas podría generar reacciones alérgicas severas en personas con hipersensibilidad a la leche.

En marzo de 2026, nuevamente en Estados Unidos, la empresa Frito-Lay (nombre formal de la productora y comercializadora de los snacks), volvió a retirar miles de paquetes de sus productos de seis estados por «riesgo de alérgeno no declarado».

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