Día Mundial de las Abejas: esenciales para la alimentación y la vida

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La polinización es fundamental para la producción de alimentos. Y allí las abejas cumplen un rol protagónico. Sin embargo, la agricultura con uso de pesticidas es un factor que atenta contra su vida. Estudios científicos confirman el impacto negativo de los agrotóxicos, advierten que afecta en rendimiento de cultivos y remarcan la necesidad de fomentar la agroecología.

Las abejas son esenciales para la vida por su función de polinización, que hace posible la producción de frutos y semillas. Y desde hace décadas existe evidencia de la disminución de la población mundial de abejas –un factor de peso es el uso de pesticidas–. Una serie de investigaciones da cuenta de qué cantidad de tierras deben conservarse para su sobrevida, cómo se afecta la producción de alimentos y el desigual uso de agrotóxicos entre América Latina y Europa.

«Umbrales de hábitat críticos para la conservación efectiva de los polinizadores en los paisajes agrícolas», es el título del artículo publicado en el revista Science. Afirma que «muchas especies están disminuyendo, y la falta de hábitat adecuado es un impulsor principal. Es necesario proporcionar hábitats para mantener las poblaciones y apoyar las funciones de los ecosistemas, como la polinización».

Los investigadores tomaron como base 59 estudios de 19 países que estudiaron el estado de situación de los polinizadores en ambientes agrícolas. Y, mediante el análisis minucioso de datos, definieron pisos básicos para el desarrollo de distintos polinizadores.

Concluyeron que las abejas necesitan el 16% de los territorios agrícolas para poder desarrollarse y cumplir adecuadamente su función de polinización; los abejorros el 18% y las mariposas el 37%. «Estas cifras representan umbrales mínimos de hábitat en los paisajes agrícolas», remarca la investigación, encabezada por Gabriella Bishop, especializada en Ecología Vegetal y Conservación de la Naturaleza en la Universidad de Wageningen (Países Bajos).

Foto: Canva

“La ciencia muestra que los rindes de algunos cultivos que dependen de abejas, abejorros y otros insectos pueden caer mucho si la polinización es insuficiente. Por ejemplo, frutales, hortalizas, girasol o café. Incluso, el área que ocupa este tipo de cultivos crece más rápido que la del resto y necesitamos cada vez de más polinización”, señaló Mariano Devoto, docente de Botánica General en la Facultad de Agronomía de la Unividad de Buenos Aires (Argentina), institución académica que participó del estudio.

La investigación de Science no precisa en el análisis de los distintos modelo agrícolas, pero dentro de las dos grandes ramas de producción (la agricultura industrial o agronegocio, a base de transgénicos y agrotóxicos) y la agroecología, el segundo modelo es el único que conserva porciones de territorio para mantener el equilibrio biológico. Dicho de otro modo: es muy improbable que el agro a base de pesticidas conserva parcelas sin cultivar.

«Los polinizadores como las abejas son esenciales para la producción de más del 75% de los cultivos a nivel mundial»

Por otra parte, una investigación colaborativa de academias de Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Argentina, publicado en la revista Scientific Reports, examinó las pérdidas de colonias de abejas en América Latina. Participaron 1736 apicultores y recopilaron datos desde el 2016 al 2018. Los resultamos confirmaron la alarma: se perdieron, en promedio, el 35% de las colonias de abejas en ese corto periodo.

«Estos hallazgos subrayan la urgente necesidad de implementar medidas de gestión y políticas públicas que aborden las causas subyacentes de estas pérdidas. La cooperación internacional para mitigar los factores de estrés que afectan a las colonias de abejas en América Latina es esencial para enfrentar este desafío», destacan los autores.

Desde 2018, mediante resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas y por impulso del gobierno de Eslovenia, se celebra cada 20 de mayo el Día Mundial de las Abejas. La fecha elegida es el natalicio de Anton Janša, pionero de la apicultura moderna perteneciente a una familia de apicultores de ese país de Europa.

Gracias a las más de 20 mil especies de abejas y otros polinizadores silvestres se pueden cultivar plantas que son la base de las dietas. Los polinizadores como las abejas son esenciales para la producción de más del 75% de los cultivos a nivel mundial, incluidas frutas, verduras, nueces y semillas.

Más agrotóxicos, menos abejas

Son muy numerosos las evidencias científicas del impacto de los pesticidas en las abejas, desde efectos letales como subletales y cambios de comportamiento. Y esto se agrava por la desigualdad respecto al uso de químicos según las regiones.

«Inequidades mundiales en la legislación sobre pesticidas: casi la mitad de los pesticidas aprobados en los principales cultivos de América Latina no están permitidos en la Unión Europea», es el título de la investigación publicada en enero de 2026 en la revista  británica Proceedings of the Royal Society B, realizada por un equipo multidisciplinario de científicas y científicos de la Sociedad Latinoamericana de Investigación en Abejas (Solatina) y la Red Colmena (Colaboración Multidisciplinaria en Abeja), liderada por la doctora Grecia de Groot de la Universidad Nacional del Comahue (Argentina).

Entre las conclusiones se destaca: «Casi la mitad de los plaguicidas aprobados en los principales cultivos de América Latina no están permitidos en la Unión Europea».

La investigación analizó la legislación de ocho países latinoamericanos (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México y Uruguay) y la comparó con la normativa europea. Los cultivos evaluados fueron: soja, maíz, arroz, caña de azúcar, trigo, manzana, palta, café, girasol y uva. En total, se identificaron 523 ingredientes activos aprobados para los diez cultivos analizados, de los cuales 256 (49%) estaban prohibidos o no autorizados en la Unión Europea.

«Estos resultados evidencian un marco regulatorio desigual entre ambas regiones, siendo menos riguroso en los países latinoamericanos evaluados», cuestiona la investigación.

Costa Rica tuvo el mayor número de ingredientes activos aprobados que no estaban aprobados en la Unión Europea (140), seguida de México (135), Brasil (115), Argentina (106), Chile (99), Bolivia (87), Uruguay (86) y Colombia (57).

Los resultados evidencian que los cultivos con mayor producción o valor de exportación –como soja, maíz, trigo y arroz– tuvieron un mayor número de ingredientes activos aprobados y un mayor número de ellos no aprobados en la UE.

El estudio advierte que América Latina es hoy la región con mayor crecimiento en el uso de plaguicidas y uno de los principales exportadores de alimentos del mundo. «Esta combinación de alta demanda de plaguicidas y débil regulación en materia de protección ambiental y sanitaria aumenta la exposición directa de trabajadores rurales y comunidades que habitan territorios cercanos a los campos de cultivo, e indirecta de la población en general por los residuos de plaguicidas que pueden permanecer en los alimentos, en el agua, aire y suelo. Además, los plaguicidas se dispersan en el ambiente afectando a diversos seres vivos (entre ellos, los polinizadores)», resalta.

Como primera medida, los autores recomiendan prohibir sin dilaciones la producción, venta y uso de todos aquellos ingredientes activos considerados altamente peligrosos. Señalan que las políticas de gobernanza deben incluir fuentes de datos oficiales, rigurosas y abiertas, programas de monitoreo de plaguicidas, mayor acceso a información confiable para trabajadores, consumidores y comunidades.

Las autoras y los autores del trabajo destacan la necesidad urgente de fortalecer las políticas ambientales y sanitarias, armonizando las regulaciones en los países de América Latina de acuerdo a los estándares internacionales más rigurosos y priorizando alternativas sostenibles, como la agroecología y el manejo integrado de plagas.

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