Día de la Alimentación: una fecha para repensar cómo producimos y qué modelo necesitamos

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El 16 de octubre es una fecha clave. Día de la Alimentación para la FAO y Día de la Soberanía Alimentaria para la Vía Campesina (movimiento internacional de familias rurales, indígenas y productoras de alimentos). En cualquier caso, es un día donde se explicita, una vez más, que el modelo agroindustrial –en manos de grandes corporaciones– produce hambre y malnutrición. Y, por contraposición, la agricultura campesina-indígena es la que produce la mayor cantidad de alimentos y sanos (sin venenos).

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) emitió un comunicado para este año: «El Día Mundial de la Alimentación 2025 se conmemora el 80 aniversario de la FAO con el lema ‘Mano de la mano por unos alimentos y un futuro mejor’. Es un llamamiento para obtener una mayor colaboración y cooperación en la transformación de los sistemas agroalimentarios».

«La agricultura familiar utiliza métodos de producción que pueden ayudar a reducir o evitar los riesgos del cambio climático»

La FAO reconoce las cifras actuales del hambre en el mundo, el 8,2% de la población mundial, y recuerda la importancia de la agricultura familiar: representa el 90% de las granjas de todo el mundo y produce el 80% de los alimentos a nivel global.

«La agricultura familiar produce alimentos de todo tipo, tanto vegetales como animales, en tierras agrícolas, bosques, montañas y piscifactorías. Sus productos son sanos y variados, generan ocupación agrícola y son una fuente de crecimiento para las economías rurales, conservan y recuperan la biodiversidad y los ecosistemas. Además, la agricultura familiar utiliza métodos de producción que pueden ayudar a reducir o evitar los riesgos del cambio climático», afirmó el organismo de Naciones Unidas en el marco del «deceño de la agricultura familiar (2019-2028)».

Según el mismo organismo, las cifras de América del Sur dan cuenta de la magnitud del sector: de las más de 16,5 millones de explotaciones agrícolas a lo largo de América Latina, más de la mitad -un 56%- se encuentran en América del Sur, el 35% en América Central y México; y el 9% en el Caribe. Más del 90% de todas las explotaciones agrícolas de Antigua y Barbuda, Chile, Guyana, Haití, Honduras, Paraguay y Surinam forman parte de la agricultura familiar. En otras naciones de la región como Brasil, República Dominicana, El Salvador, Granada, Guatemala, Nicaragua y Panamá el porcentaje disminuye a cerca del 80% de las explotaciones, pero continúan representando a la mayoría del sector agrícola.

¿Quiénes alimentan al mundo?

“La agroecología campesina está en el centro de nuestra lucha. Su profunda sabiduría ancestral apunta a las necesidades actuales de la humanidad: reconectarse con la tierra y los ciclos de la vida. Hacemos un llamado a acciones genuinas y de base en el campo y la ciudad para que nos hablen de ello y lo promuevan con honestidad ¡No queremos agronegocios!”, convocó este año la organización Vía Campesina, que nuclea a movimientos rurales, indígenas y pescadores de más de 80 países.

«El sector campesino global produce el 70% de los alimentos del mundo, a pesar de contar con sólo el 25% de la tierra.»

En diferenciación de la FAO, la Vía Campesina fijó el 16 de octubre como una fecha más amplía y la explica de esta forma: la soberanía alimentaria es el derecho del campesinado a producir alimentos y el derecho de los pueblos a poder decidir lo que quieren comer, cómo y quién lo produce. Se trata de un sistema agropecuario que prioriza a campesinos, indígenas y la autodeterminación de los pueblos por sobre otro modelo que privilegia a las grandes empresas de insumos, transporte y comercialización.

Soberanía alimentaria implica producción sana, comercio justo, economías locales, semillas criollas, políticas públicas para los sectores populares del campo, redistribución de tierras, acceso y gestión de territorios en manos de campesinos.

La ONG internacional Grupo ETC  es autora de la investigación “¿Quién nos alimentará? ¿La red campesina alimentaria o la cadena agroindustrial?”. Allí detalla que el sector campesino global produce el 70% de los alimentos del mundo, a pesar de contar con sólo el 25% de la tierra.

A lo largo de su informe se precisan 232 citas de otras investigaciones y publicaciones científicas que son la base documental que da sustento teórico y argumental al trabajo y, aborda también, la cuestión económica: precisa que por cada dólar que los consumidores pagan dentro de la cadena agroindustrial (de grandes cadenas de producción y comercialización), la sociedad paga otros dos dólares por los daños ambientales y a la salud que la misma cadena provoca.

Alerta también que el modelo agroindustrial es el principal responsable del desperdicio de alimentos. Según el Grupo ETC, de los 4000 millones de toneladas de alimentos que produce la cadena agroindustrial anualmente, entre 33% y el 50% se desperdicia a lo largo de las etapas de su procesamiento o transporte y almacenamiento.

Otra investigación, de la ONG internacional GRAIN, destaca que el 90% por ciento de los agricultores del mundo es campesino e indígena, pero tiene sólo el 25 por ciento de la tierra. Y, aún así, este sector produce hasta 80% por ciento del alimento en los países no industrializados.

La organización plantea un tema de fondo para construir otro modelo agropecuario y combatir el hambre en el mundo: «Necesitamos urgentemente devolver la tierra a manos de los pueblos del campo, y luchar por procesos de reforma agraria y restitución territorial que hagan real el derecho a una vida digna. Este sector (campesinos e indígenas con tierras) va a permitir mejores sistemas alimentarios».

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