La alimentación de las madres repercute no solo durante el embarazo y la salud futura de la criatura, sino también en la lactancia.
“Una embarazada debe comer por dos”. Es uno de los mitos que rodean el embarazo y que nos da una idea equivocada de la relevancia de la alimentación antes y durante la gestación, la que repercute no solo en la salud del futuro bebé, y de la madre, sino también que influye en la lactancia.

Para la doctora Jenny García Salazar, ginecóloga obstetra con subespecialidad en endocrinología ginecológica, uno de los principales retos que enfrentan las mujeres al momento de cuidar su alimentación para el bienestar de un embarazo es, precisamente, la falta de información adecuada, además de una red de apoyo débil y un estilo de vida que limita tiempos y espacios adecuados para el ejercicio físico y la alimentación saludable.
“Se ataca mucho la obesidad, pero no se va a la raíz que es el estilo de vida que está llevando la gente. La rapidez, la inmediatez, las facilidades para poder responder a la máquina productiva”, apunta la doctora García Salazar.
Sostiene que estas circunstancias, en especial en las ciudades, implican ausencia de ejercicio y contribuyen a una mala alimentación. “Súmale el estrés por el otro y así vamos sumando. Pero es parte de una realidad compleja que es muy difícil de tomar aisladamente para buscar soluciones”.
Antes del embarazo
La especialista hace hincapié en la importancia de mantener una buena salud antes de tomar la decisión de tener un hijo o una hija. “Es crucial que las mujeres que planean embarazarse se realicen un chequeo médico previo para identificar y manejar a tiempo condiciones preexistentes como diabetes, hipertensión o enfermedades hepáticas o renales, que podrían complicarse durante el embarazo”.
Señala que una de las complicaciones más graves en el embarazo, y que puede prevenirse, es la toxemia, “que es la subida de presión con cambios a nivel hepático, cambios a nivel renales”, lo que puede desencadenar una eclampsia.
“Encuentro como un denominador que es más frecuente en mujeres que tienen escasos recursos económicos y, en consecuencia, menos acceso a una educación oportuna, los recursos para la alimentación y el seguimiento. Vamos a decir que serían factores que predisponen”.
La doctora García también advierte sobre el sobrepeso. “Si está en sobrepeso, la importancia de hacer una reducción del peso antes del embarazo. Si es diabética, vigilar los niveles de la hemoglobina glicosilada por lo menos tres meses antes de empezar a buscar, porque se ha visto que eso puede repercutir negativamente en el bienestar de la madre y el futuro del bebé”.
La alimentación
El mito de “comer por dos” no es el único que rodea la alimentación de una embarazada. García Salazar señala que el exceso de comida y de ultraprocesados “sube el azúcar, aumenta el peso, aumenta la grasa y aumenta el gasto cardíaco”.
Menciona, además, el tema de los jugos. “No comer frutas, sino jugos. El jugo no tiene fibra y tiene más azúcar. No te nutre, en el sentido de que una embarazada necesita un mayor aporte de proteínas, vegetales, minerales y vitaminas. El jugo, principalmente, lo que da es azúcar, entonces es un alimento que te dispone a la obesidad, y la obesidad te lleva a la diabetes, y la diabetes a todas las complicaciones que se le agregan”.
Sostiene que más que la cantidad es la calidad de los alimentos. “El lema de que tu boca es tu medicina y que la salud entra por la boca. Cada vez estoy más convencida de que es así y que hay que tener conciencia de la importancia que tiene el comer saludable”.
La alimentación de la mujer embarazada, recalca la especialista, es crucial en la salud del futuro bebé. Apunta que no solo es mejorar, o suplementar, la ingesta de ácido fólico (vitamina B9), sino también de otras vitaminas y minerales, como la B12 y el yodo, “que se ha visto que tienen mucha influencia en el desarrollo del sistema nervioso central”.
Esto, incluso, antes de salir embarazada, porque “el bebé se nutre de la comida de mamá”. “La recomendación es empezar a usarlo tres meses antes, para que los óvulos estén cargados de esos nutrientes al momento de la concepción. Y así disminuye la posibilidad de trastorno del desarrollo del tubo neural, del futuro sistema nervioso”.

Madre y lactancia
El lazo entre el cuerpo de la madre y su bebé no concluye con el parto. A diferencia de otros mamíferos, los seres humanos nacemos mucho más inmaduros, por lo que necesitamos por más tiempo el acompañamiento materno para poder desarrollarnos de manera sana y segura. Y dentro de esos cuidados primarios está el de la alimentación de la criatura, la lactancia.
Aunque es un proceso biológico en los seres humanos, la lactancia es afectada por las circunstancias sociales, económicas y culturales que rodean a la madre y al bebé recién nacido, por lo que se necesita información, apoyo y cuidados para que la lactancia sea no sólo exitosa, sino un lazo que beneficie la salud psicológica y física de madre y bebé.
El primer hito de este proceso es el propio nacimiento, pues la separación sin motivos médicos del recién nacido de su madre puede dificultar un buen inicio de la lactancia. “Esa separación es la primera causa, factor negativo o que no ayuda a un establecimiento eficaz de la lactancia”, advierte la doctora Jenny García Salazar.
“Está altamente demostrado, con investigaciones que hablan sobre la importancia de esa primera hora entre madre y bebé. Hablan de 24 horas, otros hablan de las primeras 48 horas, otros de las primeras 2 horas. La cuestión es que esas primeras horas de bebé, que mamá y bebé estén juntos y bien, es vital para el establecimiento de la lactancia”, explica.
De acuerdo con datos publicados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), alrededor del 55% de los bebés son amamantados dentro de la primera hora después de nacer, en América Latina y el Caribe.
Ante esto, pone en relevancia la red de apoyo a la madre y la información adecuada. “La segunda causa es un mal agarre (del bebé al pezón), además de la condición general de mamá, que en caso de cesárea suele tener dolor, lo que podría afectar las condiciones para el inicio de la lactancia”.
“Son sumamente importantes el apoyo y la condición externa del momento que está ocurriendo y hay que seguir trabajando por eso con personal de salud, de no separar mamá de bebé en la primera semana”.
La adecuada alimentación de la madre también es clave durante la lactancia, recomendada de manera exclusiva hasta los seis meses de edad del o la bebé. La doctora García Salazar prioriza el consumo de agua en esta etapa.
“No tiene que seguir comiendo por dos, sino bien. Aumenta los requerimientos calóricos. A las mamás que entran en depresión o que están muy agobiadas y dejan de comer, entonces eso no es muy saludable, porque aumenta la demanda en términos de aumentar la producción para alimentar al bebé. Entonces tiene que comer a sus horas, tenerlo pendiente, o sea, vuelvo e insisto, la red de apoyo es fundamental”.
Para la lactancia, y el bienestar general de la madre y su bebé, la especialista recalca el sostén de familiares y cercanos, tanto en el embarazo como en los primeros meses de maternidad. “Mamá parida solamente debe hacer tres cosas: comer, dormir y dar teta”, y para esto necesita acompañamiento en el hogar.
“El momento en el que el bebé necesita más estar pegado de mamá es cuando nace. Este primer año completa lo que se llama el embarazo extrauterino, porque el bebé no ha completado su madurez y su desarrollo y necesita a mamá”, puntualiza.

Apoyo del Estado
Para la doctora García Salazar es necesario que los gobiernos de la región gestionan licencias de maternidad prolongadas (la OPS indica que la mayoría de los países de la región (alrededor del 65%) tienen menos de 14 semanas de licencia por maternidad), realizar campañas de información sobre la importancia del acompañamiento y la atención durante el embarazo y la lactancia.
“Pienso que hacen falta campañas de promoción, educación y difusión de las ventajas de la lactancia y de implementar propuestas que faciliten este proceso”, expresa y señala que los lugares de trabajo deben no solo dar espacios, sino un apoyo real a sus empleadas.
“El primer año es de supervivencia psicoemocional, además de la nutrición. Estos primeros seis meses de sólo seno aumenta muchísimo las posibilidades de que el bebé se enferme menos, incluso disminuye el riesgo de obesidad y diabetes en la adultez”.
La OPS indica, basado en datos regionales obtenidos entre 2015 y 2021, que apenas el 43% de los niños menores de 6 meses son amamantados de manera exclusiva en promedio en América Latina y el Caribe.








