Día Internacional de los Pueblos Indígenas: proveedores de alimentos y guardianes de la biodiversidad

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Cada 9 de agosto se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, en reconocimiento a la primera reunión de las Naciones Unidas sobre comunidades originarias (realizada en Ginebra, Suiza en 1982). Es una fecha para resaltar el rol fundamental, tanto en el pasado como el presente, de los pueblos milenarios, 476 millones de personas (6% de la población global) presentes actualmente en 90 países.

Un panorama de la situación actual y la memoria de cinco cultivos milenarios que aún hoy nos alimentan.

Situación actual

Habitan y protegen el 28% de la superficie del planeta. Son 476 millones de personas de 5000 pueblos indígenas en cinco continentes. «Son guardianes de la mayor parte de la biodiversidad del mundo», reconoce Naciones Unidas. Pero, al mismo tiempo, son los más pobres entre los pobres, se les vulneran sus derechos a diario y, sobre todo, padecen el despojo de territorios, que son vitales para su vida.

«Los pueblos indígenas han heredado y practican culturas y formas únicas de relacionarse con la gente y el medio ambiente», resalta Naciones Unidas.

A pesar de su gran diversidad, los reclamos históricos de los pueblos indígenas del mundo son coincidentes: el derecho sobre las tierras que ocupan, los bienes naturales que poseen y la preservación del medio ambiente; autonomía y participación en los asuntos que les conciernen; cumplimiento de derechos colectivos, cultura, identidad, educación, salud, empleo y respecto a sus idiomas.

«A lo largo de la historia, sus derechos han sido siempre violados. En la actualidad, se encuentran sin duda entre las poblaciones más vulnerables y perjudicadas del mundo. La comunidad internacional reconoce ahora que se necesitan medidas especiales para proteger sus derechos y mantener sus culturas y formas de vida», advierte la ONU.

Al mismo tiempo, el organismo los señala como una referencia agropecuaria: «Los sistemas alimentarios de los pueblos indígenas tienen altos niveles de autosuficiencia, ya que son capaces de generar entre el 50% y el 80% de sus alimentos y recursos».

Alimentos indígenas

Son numerosos los cultivos que tienen su origen en el saber indígena y en sus prácticas milenarias de conservar semillas, mejorar las cosechas, compartir saberes y mantener viva la cultura agrícola. Maíz, papa, quinoa (o quinua), yerba mate y yuca, son solo algunos de los alimentos centrales en la vida de millones de personas y que provienen de los pueblos indígenas.

Unión de trabajadores de la Tierra De Tucumán. Foto: Hernan Vitenberg < Minga. Fotos libres para la soberanía alimentaria y el buen vivir

El origen del mundo

Para el Pueblo Maya, los dioses crearon a los humanos del maíz. Según distintas narrativas, muchas vinculadas al Popol Vuh (libro sagrado maya), luego de varios intentos de construir al hombre y fracasar, primero con barro y luego con madera, los dioses tomaron mazorcas de maíz y con ellas crearon una masa blanca de la cual formaron cuatro hombres y mujeres, que serían los padres y madres de los nuevos seres que habitarían el mundo. «Los nuevos hombres eran inteligentes y podían correr, pensar y amar, el maíz con el que fueron creados se impregnó en su esencia, se volvió su sangre y formó su corazón. Al ver a su nueva creación todos los dioses quedaron satisfechos de su trabajo, los hombres de maíz comenzaron a poblar la tierra, les enseñaron a sus hijos a respetar la naturaleza y a sembrar la tierra», describe el Instituto Nacional de Pueblos Indígena de México (INPI).

Los datos históricos señalan que Oaxaca (México) es uno de los lugares donde, hace 7000 años, se cultivo maíz. Otros estudios destacan que no siempre se llamó maíz: antes de la llegada de los españoles se le conocía como «centli» (en idioma indígena).

Para los Pueblo Maya y Azteca era un elemento central de sus festividades y cosmovisión. El maíz es el alimento por excelencia de México. Es el cereal más importante, pero también es pilar de su historia y cultura. Aunque es importante recordar que el maíz no tiene su cuna solo en México sino en la región denominada Mesoamérica, que se extiende desde suelo mexicano hacia al sur hasta Nicaragua y Costa Rica.

«Son los indígenas quienes lo han cuidado y cultivado a lo largo de los siglos», reconoce el Estado mexicano. Aún hoy, hasta el 40% del maíz del país es sembrado por campesinos, indígenas y agricultores familiares. Y el 29 de septiembre de cada año se celebra el Día del Maíz.

Por su gran adaptabilidad, está presente en diversas latitudes: puede sembrarse a 3500 metros sobre el nivel del mar en Perú o en el llano desde Sudamérica a Sudáfrica, como también en Europa o Asia. Según la FAO, la producción anual de maíz asciende a 1624 millones de toneladas y los principales países productores son Estados Unidos, China, Brasil, Argentina, India y México.

Un alimento para 1400 millones de personas

Cuidada ancestralmente y cultivada por los pueblos indígenas de Sudamérica, la papa es el tercer alimento más cultivado del mundo (luego del arroz y el trigo) y un componente esencial de la alimentación mundial debido, sobre todo, a su capacidad para desarrollarse en menos tierra que cualquier otro cultivo importante. Según la FAO, 1400 millones de personas se alimentan con papa de forma regular. Se calcula que el promedio de 50 kilos de papa por persona al año y se produce en más de cien países.

Se produce en más de cien países y 1400 millones de personas la consumen a diario. La papa es un alimento muy popular, clave en la dieta desde hace siglos y desde los pueblos indígenas se expandió al mundo. En Perú crecen más de 4000 especies de papas, incluidas las silvestres.

El Centro Internacional de la Papa (CIP) precisa que existen más de 4000 variedades de papas nativas, que en su mayoría se encuentran en los Andes de América. Tienen diferentes tamaños, colores y formas.

Desde mediados del siglo XX, el crecimiento del área de producción de papa ha superado rápidamente a todos los demás cultivos alimenticios en los países en desarrollo. Está presente, como alimento de uso frecuente, en América, Europa, África y Asia. Los principales países productores son China, India, Ucrania, Estados Unidos y Rusia.

La quinua y su historia milenaria: 5000 años  

«El grano dorado de Los Andes», llamaron algunos historiadores a la quinoa (o quinua), cultivo andino que tiene sus orígenes en la región del lago Titicaca de Perú y Bolivia. Fue alimento de las civilizaciones prehispánicas y reemplazada por la fuerza, con la invasión española, por los cereales provenientes de Europa. La FAO señala que la evidencia histórica relata que su domesticación ocurrió hace 5000 años.

En 1996, la quinoa fue catalogada por la FAO como uno de los cultivos promisorios de la humanidad, no sólo por sus grandes propiedades benéficas y por sus múltiples usos. Sino también por considerado como una alternativa para solucionar los graves problemas de nutrición humana. La quinoa tuvo “su año mundial”. Fue en 2013, cuando se reconoció el trabajo de los pueblos originarios en cuanto a su conservación y se impulsó la idea de dar a conocer al público general el valor nutritivo y cultural de la quinoa.

«A la llegada de los españoles, la quinoa tenía un desarrollo tecnológico apropiado y una amplia distribución en el territorio Inca y fuera de él», relata la FAO.

La quinoa se encuentra de forma nativa en todos los países de la región andina, desde Colombia hasta el norte de Argentina y el sur de Chile. Los principales productores son Bolivia, Perú, Ecuador y Estados Unidos. Sin embargo, el cultivo está en expansión y tiene presencia en más de 70 países (Francia, Inglaterra, Suecia, Dinamarca, Holanda, Italia, Kenia e India, entre otros).

Además de su aspecto alimentario, la quinoa forma parte de diversas ceremonias de los pueblos indígenas andinos, las cuales fueron incluso prohibidas por los europeos en la colonización.

Un pueblo indígena y cuatro países

«Caá». Así llamaba el Pueblo Guaraní –que habita desde hace siglos lo que hoy es Paraguay, Brasil, Bolivia y Argentina– al árbol del que, mediante su pequeña hoja verde, transformaba en una infusión hoy conocida como «mate», central en la cultura del Cono Sur. Los primeros historiadores, vinculados en aquellos años a la Iglesia Católica, reconocen que el pueblo indígena guaraní fue el primero que adoptar esa práctica (de la infusión).

Desde hace décadas (y en la actualidad), las hojas del árbol son cosechadas y pasan por un proceso de lavado, secado, molido y elaboración final. El «tomar mate» es parte de la cultura regional, no distingue clases sociales ni edades. Puede ser parte del desayuno, merienda o incluso tomarse antes o luego del almuerzo o la cena. Consiste en colocar la yerba en un pequeño recipiente (llamado «mate», pequeña vasija, como una taza, generalmente de madera), introducir una bombilla (sorbete de metal) y luego rellenar con agua caliente (a unos 75°C). En general, con dos o tres sorbos se toma un mate.

El objeto (la pequeña vasija) se devuelve a quien sirve (y posee el agua caliente, en un termo o «pava-tetera») y éste vuelve a servir agua caliente para «hacer otro mate».

Los principales países productores de yerba mate son Paraguay, Argentina y Brasil. En 2013, en Argentina, el Congreso declaró por ley al mate como «infusión nacional».

La yuca: una raíz de origen indígena

Yuca, aipim, casabe, casava, guacamota, lumu y mandioca. Son los nombres, según el país, del tubérculo originario del Caribe y Centroamérica, pero que está en todo el continente como alimento muy popular.

Según algunos historiadores, la palabra “yuca” deriva del término maya «jook´ka« que significa “desenterrar una raíz para el metate” (el metate era una especie de mortero o piedra propio de la cocina indígena).

Se cultiva en zonas tropicales y se caracteriza por tener una raíz de forma cilíndrica y alargada que puede medir hasta un metro de longitud y diez centímetros de diámetro. Su cáscara es de textura similar a la madera y no apta para el consumo.

Según la FAO, existen 7200 especies de yuca. La planta tiene una gran capacidad de adaptación climática. Crece tanto en las regiones áridas y secas como en las selvas tropicales lluviosas. De igual manera se comporta bien a distintas temperaturas, variando entre 15 y 35 ºC.

El casabe (en base a harina de yuca) es un componente esencial de la dieta en comunidades del Caribe, especialmente en República Dominicana, Venezuela y Cuba. Además de comerse hervida o frita, también es muy popular la harina de la yuca, utilizada como ingrediente en muchas preparaciones culinarias: panes, sopas, alimentos dietéticos para personas con enfermedades, bebés y envejecientes, salsas, postres y bebidas.

Si bien la yuca es un cultivo muy popular, su comercialización es reducida a escala mundial. Se trata de un alimento dedicado al autoconsumo en los países productores. Su difusión en África y Asia se produjo a partir del siglo XVII.

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