A pesar de que la selección nórdica llevó sus propios alimentos debido a una estrategia dietética, la decisión pone bajo la lupa los aditivos y el consumo de ultraprocesados
La selección noruega de fútbol regresó 28 años después al Mundial con algo más que un equipo técnico: una estrategia dietética debido a la cual trasladaron a Estados Unidos tres chefs y unos 580 kilogramos de ingredientes y alimentos autóctonos.
Contrario a algunos señalamientos, la decisión de la Federación Noruega de Fútbol (NFF) de trasladar sus propios suministros de alimentos no responde a una desconfianza en la calidad de los ingredientes norteamericanos.
Según declaraciones del chef principal de la delegación, Aron Espeland, recogidas por el medio británico The Independent y la agencia de verificación Snopes, el objetivo central es la consistencia dietética y el control estricto de las variables de rendimiento.
«Cuando los atletas compiten al más alto nivel, la constancia es fundamental. Los jugadores están acostumbrados a ciertos productos y sabores; los alimentos familiares contribuyen tanto a la nutrición como al bienestar general y mental durante una competencia exigente», explicó Espeland.
Entre lo incluido en sus alimentos están salmón, trucha, fletán (halibut o kveite), un pescado blanco prémium rico en proteínas magras y ácidos grasos Omega-3; y brunost (el tradicional queso marrón caramelizado noruego).
El contraste regulatorio: aditivos en la lupa
Aunque la decisión de la selección noruega responde al bienestar, la comodidad y salud de sus jugadores de élite, esta ha puesto sobre la mesa un debate en torno a las diferencias entre los criterios de seguridad alimentaria de los países nórdicos (alineados con la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo) y los de Estados Unidos.
Noruega aplica un marco normativo basado en el principio de precaución. Bajo este enfoque, un aditivo se retira ante una duda razonable. En contraste, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) utiliza un modelo más reactivo, donde varias sustancias se permiten a menos que se demuestre con posterioridad que causan un daño directo.
A pesar de que la selección nórdica no trasladó miles de naranjas, como algunos medios aseguran, en algunos estados de Estados Unidos se usa el aditivo Citrus Red No. 2 (Rojo Cítrico número dos) para teñir las cáscaras de naranjas maduras que conservan su color verdoso. Este aditivo está totalmente prohibido en toda Europa debido a su posible incidencia cancerígena. Lo mismo pasa con el bromato de potasio, usado en harinas industriales.
No obstante, este colorante está entre los que la FDA ha programado para revocar su uso para el año 2027.
En el caso de los pescados, la FDA permite tratar de forma general el pescado envasado con monóxido de carbono para «fijar» el color rojo o rosado brillante y evitar que se ponga marrón por la oxidación. Aunque no es nocivo en dosis bajas, en Europa este proceso está prohibido porque puede enmascarar la falta de frescura real del producto.
También es común en Estados Unidos el uso de aditivos retenedores de agua en los filetes de pescado congelados, siendo los polifosfatos los más utilizados, que aunque están permitidos en la Unión Europea, las restricciones y los límites máximos son más rígidos.








