La regulación, restricción y prohibición de varios aditivos ha dado pie a la reformulación de ultraprocesados.
Las precauciones tomadas ante las evidencias de que el consumo excesivo de productos con aditivos sintéticos puede poner al ser humano en riesgos de enfermedades no transmisibles, como el cáncer y el daño genético o al sistema nervioso, han dado paso a alternativas para su sustitución en la Unión Europea y otros países.
Aunque en América Latina y el Caribe estos aditivos se siguen utilizando, conocer las opciones a estos da una carta de ruta para exigir regulaciones que permitan la reformulación de ultraprocesados.
Colorantes
Los colorantes azoicos, que requieren una etiqueta de advertencia en la UE, son reemplazados por extractos naturales para lograr una «etiqueta limpia».
Antioxidantes
Para reemplazar el Butilhidroxianisol (BHA) y el Butilhidroxitolueno (BHT), la industria recurre a antioxidantes naturales que cumplen la misma función: prevenir la oxidación y el enranciamiento de las grasas.
Edulcorantes y espesantes
Los sustitutos buscan mantener el perfil de sabor sin las controversias de los aditivos originales.








