Extractivismo, privatización y robo del agua

Image

Como cada 22 de marzo, el Día Mundial del Agua nos hace reflexionar que el acceso al agua es un derecho humano y no un privilegio, y mucho menos una mercancía o negocio.

El derecho al agua es un principio internacionalmente adoptado que obliga a los gobiernos a garantizar la disponibilidad, la calidad y el acceso.

En nuestra región de América Latina, esta premisa básica convive con una realidad distinta, mientras millones de personas enfrentan escasez, mala calidad o cortes en el suministro, las grandes corporaciones continúan adueñándose de este recurso para sostener modelos de negocio altamente lucrativos y dañinos, como la producción de bebidas azucaradas, productos ultraprocesados y sus envases plásticos.

Las grandes corporaciones se han adueñado de las fuentes hídricas en nuestros territorios mediante prácticas de captura, cooptación y, en algunos contextos, de saqueo.

La captura ocurre cuando las corporaciones aseguran diversas concesiones de agua bajo condiciones ventajosas, poco transparentes, a bajo costo económico y, muchas veces, irregulares.

La cooptación se refleja en la capacidad de influir en las políticas públicas, en las regulaciones y en las narrativas, presentándose como corporaciones “responsables”, mientras siguen extrayendo grandes volúmenes de agua. Y el saqueo, se manifiesta cuando la extracción afecta directamente la disponibilidad de agua en comunidades locales [1] [2].

Reivindicar el derecho al agua implica mucho más que el reconocimiento de su importancia, exige ordenar las prioridades, significa poner el consumo humano por encima de los usos comerciales y corporativos.

La disputa por el agua en nuestra región de América Latina no es un hecho aislado; responde a una problemática directamente relacionada con la expansión de las corporaciones del norte global que operan con los principios del extractivismo.

En nuestros territorios, estas corporaciones se apropian de las fuentes hídricas para sostener las cadenas de producción, comercialización y consumo de agua; esta dinámica de extracción de bienes comunes desde países en vías de desarrollo hacia mercados globales, no solo se trata del uso intensivo del recurso, sino que se traduce en un despojo sistemático y crónico, donde es resultado se visibiliza en la sobreexplotación de mantos acuíferos, en manantiales degradados y contaminados, y una población expuesta a una escases cada vez más crítica.

La siguiente tabla refleja algunos de los casos en la región latinoamericana con los conflictos por el agua.

Tabla 1. Casos documentados sobre cooptación del agua en América Latina por las grandes corporaciones.

Lo que tienen en común estos casos no es únicamente la cooptación del agua, sino la estructura de poder de las grandes corporaciones y la falta de gobernanza por parte de los Estados para fiscalizar estas prácticas. Resulta incoherente que, en paralelo, estas mismas corporaciones promuevan narrativas de “sostenibilidad”, “responsabilidad empresarial”, “sustentabilidad” y “compromiso ambiental”.

Reivindicar el derecho al agua implica mucho más que el reconocimiento de su importancia, exige ordenar las prioridades, significa poner el consumo humano por encima de los usos comerciales y corporativos, revisar las concesiones sobre todo en contextos de escasez, fortalecer los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas y garantizar la participación de las comunidades en la toma de decisiones.

Permitir la apropiación de este recurso bajo prácticas de acumulación privada en territorios vulnerables reproduce formas de colonialismo; es imperante confrontar el poder corporativo cuando esté en conflicto con derechos fundamentales.

La función de los Estados es proteger el bienestar colectivo y garantizar que el acceso al agua sea en realidad un derecho fundamental.

Es una urgencia que los gobiernos asuman su responsabilidad histórica, regulen con firmeza, dejen de ser espectadores y, en algunos casos, cómplices del despojo. Defender el agua es defender la vida, es defender la soberanía y es una deuda impostergable de pagar.


[1] Lamberti J; Castrejón D. Crisis hídrica y captura corporativa en México. PODER, 2022, disponible en https://poderlatam.org/2022/09/crisis-hidrica-y-captura-corporativa-del-agua-en-mexico/

[2] Clarke, T. (2009). Embotellados. El turbio negocio del agua embotellada y la lucha por la defensa del agua. Editorial Ítaca.

Scroll al inicio