Al menos 13 000 personas mueren al año en América Latina por factores relacionados al aumento de las temperaturas. Las causas profundas son la destrucción de los territorios, la contaminación y el priorizar las ganancias de pocos por sobre la salud y la naturaleza de todos. La Cumbre Climática en Brasil, los desafíos y los balance de tres décadas de diplomacia ambiental.
La crisis climática otorga pruebas irrefutables a diario, con eventos cada vez más extremos (desde inundaciones hasta sequías) pero también con datos cuantitativos contundentes. Es el caso de la última investigación de Lancet Countdown, que informa la muerte de 13 000 personas al año en Latinoamérica por padecimientos relacionados con el calor. Esto implica un aumento del 103% respecto a dos décadas atrás. La investigación, dada a conocer en el marco de la COP30, es otro urgente llamado de atención para abordar las causas del calentamiento global.
La investigación, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), es fruto de la colaboración entre 25 instituciones académicas y 47 investigadores, quienes analizaron datos para 17 países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Entre los datos más contundentes sobresalen:
- Entre 2012-2021, la mortalidad relacionada con el calor alcanzó un promedio estimado de 2,2 muertes por cada 100 000 personas al año (unas 13 000 muertes relacionadas con el calor al año). Representa un aumento del 103% en comparación con 1990-1999 (1,1 muertes por cada 100.000 personas al año, es decir, unas 5000 muertes relacionadas con el calor al año).
- Las poblaciones latinoamericanas estuvieron expuestas, en 2024, a un aumento promedio de la temperatura de 1°C en comparación con la referencia de 2001-2010, pasando de 23,3°C a un máximo histórico de 24,3 °C.
- En comparación con el período 1981-2000, las poblaciones vulnerables de América Latina experimentaron un aumento sustancial en la exposición a olas de calor entre 2015 y 2024. Los más afectados son los niños menores de un año y los adultos mayores de 65 años.
- Entre 2015 y 2024, un promedio del 20,8% del territorio de América Latina sufrió al menos seis meses de sequía extrema al año. Esto representa un aumento del 18,6% en la superficie afectada por sequías extremas en comparación con el periodo 1981-1990.
- Entre 2001-2010 y 2014-2023, la pérdida de cobertura arbórea debido a la agricultura itinerante, los incendios forestales y la deforestación impulsada por los productos básicos (madera) aumentó un 31%, un 29% y un 12%, respectivamente.
- El potencial medio de transmisión del dengue –definido por el clima a través del Aedes aegypti (mosquito transmisor)– aumentó en América Latina un 66% entre la década de 1960 y la actualidad.
Mitigación y economía
«Es necesaria una atención urgente de las políticas relacionadas con la atención sanitaria, la persistencia de la contaminación atmosférica, la continua pérdida de cobertura arbórea y el aumento de la mortalidad relacionada con la alimentación», reclama la investigación y propone una serie de acciones para planificar la mitigación del cambio climático: reitera la necesidad de acelerar una transición energética justa que abandone los combustibles fósiles y apueste por las abundantes fuentes de energía limpia de la región, abordar la pérdida de bosques provocada por los incendios forestales mediante enfoques integrados y sistemas de vigilancia de la deforestación por satélite, y «transformar los sistemas alimentarios hacia dietas basadas en plantas y políticas agrícolas que aporten beneficios conjuntos para el clima y la salud».
La investigación retoma una serie de indicadores económicos que permite cuantificar el costo de la crisis climática: «La contaminación atmosférica costó a los países latinoamericanos 160 000 millones de dólares estadounidenses (el 2,8% del PIB) en 2022, lo que equivale a los ingresos anuales de 15,8 millones de personas».
Y precisa que los desastres climáticos extremos le costaron a América Latina 19.200 millones de dólares estadounidenses, el 0,3% del PIB (Producto Interior Bruto) de la región.
COP30: ¿Una oportunidad?
Bajo la presidencia de Brasil, el 10 de noviembre se inició la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, conocida como COP30. El lema es «Mutirão Global (esfuerzo colectivo global)».
“Con este informe ponemos de manifiesto los profundos retos que el cambio climático plantea para la salud, el bienestar y los medios de vida de las personas, al tiempo que supone un llamado para pasar de las promesas a una movilización colectiva equitativa en favor de una acción climática ambiciosa que proteja la salud y construya un futuro próspero y saludable para todos”, destacó Stella Hartinger, directora de Lancet Countdown Latin America.
Desde los autores del informe destacan la oportunidad de la cumbre climática de Brasil, aunque también reconocen, con la precisión de los datos aportados en la investigación, que se evidencia «un panorama preocupante» del aumento de los riesgos relacionados con el clima y los efectos sobre la salud en los países de América Latina. «Las poblaciones experimentan temperaturas medias considerablemente más altas, se está viendo una exposición sin precedentes de los grupos vulnerables a las olas de calor», afirmó Hartinger.
Por otro lado, al decir de Eduardo Gudynas, intelectual uruguayo estudioso de la crisis climática, no hay que tener muchas expectativas de la COP30: «Se han sucedido treinta COP sin que se lograra detener el aumento de esos gases de efecto invernadero. Son tres décadas de declaraciones y anuncios de todo tipo, pero los gases no dejan de acumularse en la atmósfera y sus consecuencias se agravan. Por lo tanto, lo que debe llamar nuestra atención ya no son los discursos enérgicos ni los compromisos audaces en esos encuentros, sino que es el fracaso colectivo».








