¿Por qué las dudas ante el agua de grifo y la confianza ciega a la embotellada? ¿Cuándo se normalizó que algo esencial para la vida, como el agua, fuera un negocio? ¿Cómo fue que entraron los bidones de agua a los hogares y nunca más se fueron? Mientras la ONU lo estableció como un derecho humano, la Bolsa de Nueva York lo incluyó como un activo más de especulación y cuatro empresas dominan el mercado mundial: Nestlé, Danone, Coca Cola y PepsiCo.
¿El agua es una mercancía o un derecho humano?
Un derecho o un negocio
«El derecho humano al agua significa que todas las personas puedan disponer de agua suficiente, salubre, aceptable, accesible y asequible para el uso personal y doméstico. Un abastecimiento adecuado de agua salubre es necesario para evitar la muerte por deshidratación, para reducir el riesgo de las enfermedades relacionadas con el agua y para satisfacer las necesidades de consumo y cocina y las necesidades de higiene personal y doméstica», estableció el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas en noviembre de 2002.
Cuando se estableció este derecho, irónicamente, el mercado de agua embotellada comenzaba a crecer aceleradamente. Casi dos décadas después, en diciembre de 2020, sucedió lo inesperado: sectores especuladores introdujeron el agua como un elemento más para cotizar en el mercado de futuros de materias primas de Wall Street y su valor fluctúa junto con el del petróleo, la soja y el oro, entre otros. El índice que el mercado estadounidense tomó en cuenta para ponerle valor al agua surgió de un promedio del precio que se le impuso en las cinco cuencas fluviales de California, donde los incendios y las sequías año tras año ponen en peligro el bien común.
Un bien esencial para la vida, un derecho humano, ubicado en la bolsa de especulación de Estados Unidos.

Crónica de la desigualdad
Más de 2000 millones de personas no acceden al servicio de agua potable segura, según precisa Naciones Unidas. 1,5 millones niños y niñas mueren anualmente por enfermedades relacionadas con esta carencia. La misma ONU estableció, en 1992, que cada 22 de marzo se conmemore el Día Mundial del Agua.
Durante décadas, quizá siglos (y aún hoy), la demanda de las poblaciones era obtener servicio de agua potable seguro, como bien indispensable para la vida. Pero, cada vez más, se ha convertido como sentido común que el agua de mejor calidad es la embotellada.
«La industria produjo, ya a fines del siglo XVIII en Europa, una mercancía denominada agua embotellada, inicialmente para fines terapéuticos por sus propiedades minerales y, luego, especialmente desde la década del setenta del siglo XX, cuando se tornó más rentable la ofreció como ‘un bien de consumo masivo’, embotellada herméticamente en botellas PET (Tereftalato de Polietileno –el plástico más utilizado) y derivados», explica la investigadora Verónica Cáceres.
Precisa que en los años setenta “el volumen anual de agua embotellada y comercializada en todo el mundo era de 1 000 millones de litros”; para fines del siglo “las ventas anuales de agua embotellada ascendieron a 84 000 millones de litros”. A inicios del siglo XXI el consumo se estimaba en 148 000 millones de litros anuales.
Cuatro empresas dominan el mercado del agua embotellada: Nestlé, Danone, Coca Cola y PepsiCo. Las cifras de facturación del mercado mundial varían entre 255 000 millones de dólares y 332 000 millones de dólares, depende de la fuente, pero -en cualquier caso- son cifras multimillonarias.
La consultora internacional Mordor Intelligence, vinculada al sector empresarial, publicó el informe «Tamaño del mercado de agua embotellada de América del Sur y análisis de participación: tendencias y pronósticos de crecimiento (2025-2030)», éste señala que «se espera que el mercado de agua embotellada de América del Sur registre un aumento del 11,57%, el alto crecimiento es impulsado por una fuerte demanda de agua limpia». También detalla que uno de los países con mayor crecimiento es Brasil.
Una investigación del sitio periodístico O Joio o e Trigo reveló que, en 2018, Brasil fue el quinto mayor consumidor de agua embotellada del mundo y el 15º en consumo per cápita, con un consumo estimado que pasó de 12 000 millones a 23 000 millones entre los años 2004 y 2018.
Sobre consumo de agua y plásticos
Según datos de la multinacional Nestlé, para producir un litro de agua utilizan 1,9 litros de agua. Por su parte, la Asociación de Embotelladores de Agua de Estados Unidos dice que, para un litro de agua, son necesarios 1,4 litros de agua en el proceso de fabricación. «No obstante, desde la Red de Huella Hídrica (Water Footprint Network) piensan que esos datos no tienen en cuenta el agua empleada en la cadena de suministros, lo cual elevaría hasta los tres litros el agua necesaria para fabricar una botella de medio litro de agua», según el sitio especializado iAgua. Otro aspecto central es la contaminación producto de las botellas de plástico.
Alejandro Calvillo, de la Asociación Civil mexicana El Poder del Consumidor, citó a la Red Mexicana de Acción por el Agua y señaló que cada día en México se desechan 21 millones de botellas de plástico. Calvillo recordó que la organización Break Free From Plastic, con el apoyo de voluntarios en 55 países, recolectó 347 mil botellas de plástico y concluyó que Coca-Cola, PepsiCo y Nestlé son las principales responsables de la contaminación por plásticos en el planeta.
El colmo de las contradicciones lo alertó Naciones Unidas en marzo de 2023, en su investigación «Industria mundial del agua embotellada: una revisión de los impactos y tendencias» con datos de 109 países. Allí reveló tres aspectos centrales:
- En la última década, las ventas mundiales de agua embotellada aumentaron un 73% .
- Cada año se producen alrededor de 600 000 millones de botellas de plástico.
- La mitad del dinero gastado en el mundo en la compra de agua embotellada sería suficiente para garantizar el acceso universal al agua potable para toda la población mundial.
Y fue determinante: «El agua envasada puede socavar el progreso hacia un objetivo clave de desarrollo sostenible: agua segura para todos».
Toca a los gobiernos salvaguardar el derecho al agua, ya que es un derecho humano fundamental. El agua es un recurso natural limitado y un bien público esencial para la vida y la salud.