La OPS insta adoptar regulaciones obligatorias frente al consumo de sal

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Datos epidemiológicos y análisis económicos demuestran la urgencia de transitar de esquemas voluntarios a regulaciones obligatorias para salvar miles de vidas.

En el marco de la Semana de Sensibilización sobre la Sal 2026, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) celebró un seminario web enfocado en evaluar la efectividad y el impacto socioeconómico de las políticas públicas destinadas a reducir la ingesta de sodio en la región. 

Durante el encuentro, destacados especialistas internacionales y autoridades de salud expusieron datos epidemiológicos y análisis económicos que demuestran la urgencia de transitar de esquemas voluntarios a regulaciones obligatorias para salvar miles de vidas.

El sodio como crisis de salud y prioridad costo-efectiva

La apertura del webinar estuvo a cargo de Vanessa García, jefa de la Unidad de Factores de Riesgo y Nutrición, Departamento de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental de la OPS, quien calificó el consumo excesivo de sal como la principal causa de muertes relacionadas con la dieta a nivel global, sumando alrededor de 9 millones de fallecimientos anuales. 

García enfatizó que este factor está directamente vinculado al incremento de la presión sanguínea, enfermedades cardiovasculares, enfermedad renal crónica, osteoporosis y cáncer gástrico.

De acuerdo con los datos presentados por la especialista, la población mundial consume en promedio 10.8 miligramos (mg) de sal al día —y en la región de las Américas la media se sitúa en 9 mg—, cifras que duplican el límite máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), de 5 mg. 

Sin embargo, destacó que la inversión en políticas de reducción de sodio es una de las estrategias sanitarias más costo-efectivas de la actualidad: por cada dólar invertido en la implementación de estas medidas, los Estados perciben un retorno económico de al menos 12 dólares en ahorro de costos médicos y preservación de la productividad.

La efectividad de las advertencias octagonales

De su lado, Fabio da Silva Gomes, asesor en Nutrición y Actividad Física de la OPS, presentó una nueva publicación regional (con datos actualizados al 30 de junio de 2024) que analiza el desempeño de las políticas de etiquetado frontal en las Américas. Basándose en los resultados de ensayos aleatorios controlados, defendió la superioridad del sistema de advertencia octagonal frente a otros modelos visuales.

Da Silva Gomes explicó que los octágonos negros modifican de manera efectiva y directa las intenciones de compra de los consumidores en el punto de venta, a diferencia de sistemas alternativos como las lupas o los semáforos nutricionales, los cuales no han mostrado diferencias conductuales estadísticamente significativas en comparación con la ausencia total de información.

Para que estas normativas impidan que la industria alimentaria oculte las alertas, legislaciones avanzadas en la región —como las de México, Argentina y Colombia— dictaminan por ley el tamaño proporcional mínimo que debe ocupar el octágono y su ubicación exacta en la superficie principal de exhibición de los empaques.

El éxito regulatorio 

El seminario sirvió para contrastar el impacto real de las políticas públicas según el rigor de su diseño técnico, poniendo a Chile y México como referentes. 

En Chile, tras tres años de vigencia del etiquetado octagonal, se documentó una reducción drástica en la compra de productos con exceso de sodio, azúcares y grasas saturadas. Por otro lado, en México los resultados en solo dos años de implementación superaron los registros históricos chilenos, debido a que el país norteamericano adoptó de manera estricta el Modelo de Perfil de Nutrientes de la OPS, fijando límites de sodio mucho más estrictos y alineados con las metas globales de la OMS.
 
Mientras que en el caso de Brasil, se evidenció que el modelo implementado en Brasil cuenta con umbrales excesivamente laxos, lo que desprotege a los consumidores al permitir que múltiples alimentos procesados con altas concentraciones de sodio queden exentos de portar las etiquetas de advertencia.
 
Impacto de políticas de sodio en la salud y la economía
Eduardo Nilson, investigador de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz, Brasil), expuso un estudio regional fundamentado en modelos epidemiológicos y económicos que proyecta el impacto de aplicar de forma obligatoria las metas de sodio de la OPS y el etiquetado frontal, utilizando un software especializado de la Universidad de Oxford.
 
El estudio demostró que las regulaciones estrictas no solo salvan vidas de manera directa, sino que rescatan el capital humano de las naciones al mitigar el ausentismo laboral y las muertes prematuras en la Población Económicamente Activa (PEA). 
 
De aplicarse estrictamente los límites obligatorios de la OPS, el modelamiento indicó que en el caso de México -al registrar un elevado índice de consumo de productos ultraprocesados-, la adopción estricta evitaría 12 000 muertes anuales y ahorraría 112.6 millones de dólares en pérdidas de capital humano.
 
También expuso los datos obtenidos de Brasil, donde la transición de límites voluntarios a metas regulatorias obligatorias prevendría 7 512 muertes prematuras y ahorraría 87.13 millones de dólares. Nilson recalcó que mantener esquemas «voluntarios» para la industria diluye drásticamente el beneficio en la salud pública.
 
Apuntó que en el caso de Estados Unidos, señalando otros resultados, se prevendrían 22 590 muertes con un ahorro de 1 200 millones de dólares, mientras que en Canadá se evitarían más de 1 000 muertes y 27.3 millones de dólares en costos directos e indirectos.
 
Señaló que el estudio arrojó de manera consistente que el impacto positivo de estas políticas sanitarias es significativamente mayor en la población de hombres, dado que estadísticamente registran un mayor consumo diario de sal y una incidencia superior en eventos cardiovasculares agudos.
 
El papel del marketing social 
Finalmente, la representante del Centro Colaborador de la OMS/OPS en Marketing Social de la Universidad de Florida del Sur (USF), Mahmooda Pasha, introdujo el nuevo «Compendio de Marketing Social para la Reducción de Sodio», el cual recopila experiencias de 16 países.
 
La especialista explicó la existencia de una «brecha de implementación» a nivel comunitario e individual: la mera difusión de información sobre el peligro del sodio no se traduce automáticamente en un cambio práctico si las personas perciben que comer sano es difícil, costoso o ajeno a su identidad cultural. 
 
Sostuvo que el marketing social funciona como un puente voluntario que complementa la fuerza de las leyes regulatorias mediante la comprensión profunda del comportamiento humano y el codiseño de soluciones que superen las barreras tradicionales (como el arraigo al sabor de la sal o la confusión conceptual entre «sal» y «sodio»).
 
Como caso de éxito, se destacó la intervención en Aruba, donde la estrategia se enfocó de forma específica en las mujeres trabajadoras del sector turístico. La política articuló acciones directas en la comunidad, tales como demostraciones culinarias con chefs locales, la distribución de recetarios adaptados con condimentos naturales alternativos y campañas masivas en medios de comunicación, logrando una adopción efectiva de hábitos saludables.
 
El seminario concluyó con un llamado unánime de los expertos a blindar los ciclos de políticas públicas de la interferencia de actores corporativos que defienden intereses comerciales en detrimento de la salud colectiva. 
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