Lactancia materna: un factor de prevención contra el cáncer de mama

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Múltiples estudios a lo largo de las últimas décadas han establecido una clara relación entre la duración de la lactancia y la disminución del riesgo de cáncer de mama.

La lactancia materna no solo es la vía ideal de alimentación para criaturas nacidas y bebés, quienes reciben a través de la leche producida por sus madres todos los nutrientes necesarios para el inicio de vida saludable, sino que también la evidencia científica confirma que es un factor de prevención contra el cancer de mama.

De acuerdo con datos del Observatorio Mundial del Cáncer, el cáncer de mama es el tipo más común entre las mujeres. Se estima que en 2022 se produjeron 2,3 millones de nuevos casos de cáncer de mama y 670 000 muertes relacionadas con esta enfermedad en todo el mundo. En América Latina y el Caribe, para el año 2022, hubo más de 220 000 nuevos diagnósticos de cáncer de mama y casi 60 000 muertes.

Un reciente análisis del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) revela que, en promedio, 1 de cada 20 mujeres en todo el mundo será diagnosticada con cáncer de mama a lo largo de su vida, y que si las tasas actuales se mantienen, para 2050 habrá 3,2 millones de nuevos casos de cáncer de mama y 1,1 millones de muertes relacionadas con esta enfermedad al año.

Ante estos datos, es fundamental conocer el factor protector de la lactancia materna ante esta enfermedad, asumiéndolo como una de las recomendaciones de estilo de vida más importantes para su prevención.

Lactancia prolongada, mayor protección

Múltiples estudios a lo largo de las últimas décadas han establecido una clara relación entre la duración de la lactancia y la disminución del riesgo de cáncer de mama.

Un metaanálisis de 2013 publicado en la revista Asia-Pacific Journal of Public Health concluyó que las mujeres que amamantaban tenían un 11 % menos de probabilidades de padecer cáncer de mama. Este beneficio aumentó al 28 % entre las mujeres que amamantaron durante 12 meses o más. 

Estos resultados fueron respaldados en otro metaanálisis de 2015, que concluyó que la lactancia materna durante más de 12 meses reducía el riesgo de cáncer de mama en un 26%.

Años antes, en un informe de 2002 publicado en la revista The Lancet, que evaluó datos de 47 estudios epidemiológicos sobre más de 50 000 mujeres con cáncer de mama y casi 100 000 mujeres sin la enfermedad, se puso en evidencia que el riesgo relativo de cáncer de mama disminuía un 4,3 % por cada 12 meses que una mujer amamantaba.

La revista The Lancet también informó en 2016 que las tasas de lactancia materna para ese año prevenían directamente casi 20 000 muertes por cáncer de mama cada año, y que se salvarían 20 000 vidas adicionales anualmente si se ampliaran las prácticas de lactancia materna en todo el mundo.

¿Cómo funciona esta protección?

A pesar de que todavía se estudian los mecanismo que influyen en el factor de prevención de la lactancia frente al cáncer de mama, las investigaciones más recientes señalan una combinación de reducción de exposición hormonal, maduración celular y activación inmunológica.

Los cambios hormonales parecen desempeñar un papel importante, según un informe de 2024 en Medicine

Durante el período de lactancia, las hormonas liberadas suelen retrasar el retorno de la menstruación. Este período de amenorrea de la lactancia resulta en una menor exposición general a hormonas como el estrógeno a lo largo de la vida de la mujer. Dado que el estrógeno puede estimular el crecimiento de células cancerosas, una menor exposición se traduce en un menor riesgo.

Esto se sumaría a que las células mamarias experimentan una maduración terminal durante el embarazo y, en particular, durante la lactancia. Las células completamente maduras son más resistentes a sufrir mutaciones y transformarse en células cancerosas.

Mientras que estudios recientes, como los respaldados por la Universidad de Cambridge, han identificado que la lactancia materna puede activar las células T gamma-delta. Estas células inmunitarias especializadas se movilizan en el tejido mamario, mejorando la capacidad del cuerpo para identificar y destruir células anormales con potencial cancerígeno.

De acuerdo a la revisión de Medicine, de 2024, la lactancia es especialmente protectora contra los subtipos de cáncer de mama negativos para receptores de hormonas (HR-negativos), que tienden a crecer más rápido que los cánceres con receptores hormonales positivos. 

Así que amamantar no solo nutre al bebé, sino que también protege activamente la salud a largo plazo de la madre, por lo que fomentar y apoyar la lactancia materna es una estrategia esencial en la lucha contra el cáncer de mama.

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