Este 25 de marzo, la Asamblea Nacional de Panamá dio luz verde al Proyecto de Ley No. 398, una iniciativa que busca ‘limpiar’ la mesa de la población de las peligrosas grasas trans industriales. Al restringir estos componentes vinculados directamente con la diabetes y la muerte súbita cardíaca, el Estado asume su rol como garante de la salud pública: un paso decisivo hacia un Panamá más sano.
En un hito para la salud pública de América Central y el Caribe, la Asamblea Nacional de Panamá aprobó en tercer debate el Proyecto de Ley No. 398, el cual establece medidas regulatorias sobre los ácidos grasos trans de producción industrial.
Esta victoria legislativa, impulsada por el diputado Crispiano Adames Navarro, posiciona a Panamá como un referente en la lucha contra las enfermedades no transmisibles (ENT) ya que en Centroamérica y en el Caribe ningún país ha eliminado o está protegiendo su población de las grasas trans industriales, ahora esta nación lo hará.
Estudios han comprobado que el consumo de estas grasas aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, muerte súbita de origen cardíaco y diabetes, por lo que la aplicación de esta ley es una medida clave para prevenir enfermedades y salvar vidas.
La aprobación de esta ley es el resultado de un esfuerzo conjunto entre sociedad civil y Gobierno donde las organizaciones sociales nacionales e internacionales desempeñaron un rol crucial en la concienciación y acompañamiento técnico.
En este proceso, ha sido fundamental el liderazgo de la Fundación Movimiento de Alimentación Saludable, la Alianza Panamá por la Salud, el Ministerio de Salud de Panamá (MINSA), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Coalición América Saludable (CLAS).
«Tras más de dos años apoyando a la sociedad civil de Panamá, hoy celebramos que se haya aprobado esta Ley. Confiamos en que su cumplimiento marcará una mejora en la salud de la población panameña», afirmó Marita Pizarro, representante de CLAS, entidad dedicada a promover políticas de salud en América Latina y el Caribe.

En tanto que en su cuenta de Instagram, el diputado Crispiano Adames Navarro subrayó que esta ley cierra la puerta a ingredientes perjudiciales, transformando la prevención en una verdadera política de bienestar.
«Impulsamos esta iniciativa bajo la firme convicción de que el Estado debe ser el primer guardián de lo que llega a nuestras mesas, transformando la prevención en una verdadera política de bienestar con rostro humano», apuntó en la publicación.

De su parte la fundación Movimiento de Alimentación Saludable celebró el avance por una mejor salud para Panamá y toda la región Centroamericana e indicó que la sociedad civil jugo un rol importante en concientización y acompañamiento en el proceso para su aprobación.
Puntos clave de la Ley No. 398
El objetivo principal es reducir la incidencia de las enfermedades isquémicas del corazón, la diabetes y la hipertensión, condiciones vinculadas al consumo de este nutriente crítico.
Las grasas trans de producción industrial son compuestos artíficiales, producidos por la industria de los ultraprocesados, para agregar a productos comestibles con el propósito de alargar su duración. Estos compuestos no tienen ningún beneficio nutricional y su consumo es un factor de riesgo en desarrollar enfermedades cardiovasculares.
Los puntos más relevantes en esta ley incluyen limitar en un 2 % el contenido de grasas trans, o sea, un máximo de 2 gramos por cada 100 gramos de grasas totales en alimentos procesados.También exige información clara sobre el contenido de grasas saturadas y trans en las etiquetas de los productos.
Las industrias tendrán un plazo de 6 meses para ajustarse a la ley. El incumplimiento podría acarrear sanciones de hasta un millón de dólares y la cancelación de operaciones, de acuerdo a lo publicado en la página web de la Asamblea Nacional de Panamá.
¿Qué son las grasas trans?
Las grasas trans de producción industrial son compuestos artificiales nocivos que están presentes en diferentes alimentos, grasas y aceites. Obstruyen las arterias y aumentan el riesgo de cardiopatía coronaria.







