¿Cómo influye lo que comemos en la depresión?

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Al conmemorarse este 13 de enero el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, examinamos cómo una alimentación saludable nos puede ayudar a enfrentar esta enfermedad mental.

El trastorno depresivo, o depresión, es una enfermedad común pero grave que interfiere con la vida diaria, causada por una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos.

De acuerdo a datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la depresión ocupa la principal posición entre los trastornos mentales, siendo dos veces más frecuente en mujeres que hombres. “Entre el 10 y 15% de las mujeres en países industrializados y entre 20 y 40% de las mujeres en países en desarrollo, sufren de depresión durante el embarazo o el puerperio”, señala el organismo.

Ante sus factores multifactoriales, este padecimiento es abordado desde distintas disciplinas, una de ellas es la nutricional. Investigaciones recientes indican que el consumo de productos ultraprocesados es un elemento que incide durante este estado mental.

Al conmemorarse este 13 de enero el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, examinamos cómo una alimentación saludable nos puede ayudar a enfrentarla.

Ultraprocesados y sus efectos

Una revisión bibliográfica en torno a varios estudios sobre el tema, realizada por el Departamento de Psiquiatría, Hospital Universitario, Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, México, apunta a que la denominada «dieta occidental», rica en productos industriales, carnes procesadas y azúcares, genera una serie de reacciones adversas en el organismo que afectan el estado de ánimo.

Estas afectaciones incluye inflamación sistémica que se asocia con niveles elevados de proteína C-reactiva, un marcador biológico de inflamación que está vinculado con la depresión. 

Además, se indica que una dieta alta en grasas y carbohidratos simples, como la azúcar y los jarabes azucarados, podría estar relacionada con la reducción del tamaño del hipocampo izquierdo, una región del cerebro crucial para la regulación emocional.

También se apunta que los ultraprocesados están asociados con déficits en la flexibilidad cognitiva, la memoria de trabajo y la plasticidad cerebral, así como a la alteración de la microbiota intestinal, lo que puede interfiere con la comunicación entre el intestino y el cerebro.

Beneficios de una alimentación más saludable

En 2017, un estudio clínico, publicado en BMC Medicine, encontró evidencia en que reducir el consumo de alimentos ultraprocesados es una estrategia terapéutica complementaria accesible que puede mejorar los resultados en el tratamiento de la depresión.

En el informe de esta investigación, titulado «A randomised controlled trial of dietary improvement for adults with major depression (the ‘SMILES’ trial), indica que un 32,3 % de los participantes en el ensayo lograron la remisión de la depresión al reducir el consumo de ultraprocesados (como dulces, cereales refinados, fritos, comida rápida y bebidas azucaradas)  e introducir mejoras dietéticas, frente a solo un 8 % en el grupo que no cambió su dieta.

Entre los alimentos incluidos en la dieta de los participantes de este ensayo clínico que redujeron su consumo de ultraprocesados estuvieron los cereales integrales, frutas, lácteos, aceite de oliva, legumbres y pescado.

Esta investigación también concluyó que la cantidad absoluta de ultraprocesados es más relevante para la salud mental que la cantidad total de alimentos ingeridos.

Frente a estas evidencias, la eliminación de los ultraprocesados se perfila como una herramienta accesible y eficaz para mejorar el pronóstico de quienes atraviesan un episodio depresivo.

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