Día Mundial de la Diabetes: retos y propuestas para la prevención en América Latina y el Caribe

Image

Según datos de la OPS, en la Región de las Américas, el número de personas de 18 o más años con diabetes alcanza a 112 millones. De estas, 105 millones tiene 30 años o más. Estos número podrían ser aún más altos ya que aproximadamente 40% de las personas con esta enfermedad desconoce su condición.

En el marco del Día Mundial de la Diabetes, este 14 de noviembre, Saludable Saberlo conversó con Gisele Mosegui, presidenta Honoraria de la Fundación Diabetes Uruguay (FDU), y Christian Torres, coordinador de conflicto de interés e interferencia de la industria del Poder del Consumidor México, quienes arrojan luz sobre los principales desafíos y las políticas clave para abordar la prevención de esta enfermedad en la región.

Los retos

A juicio de Gisele Mosegui, el mayor reto ante la diabetes en la región es la desinformación y la falta de un diagnóstico a tiempo. «El mayor reto creo que es el tema de la desinformación que hay y no tener un diagnóstico a tiempo». 

Un diagnóstico tardío de diabetes tipo 2, señala Mosegui, a menudo implica que ya existen complicaciones, lo que genera un gasto no solo para la persona, sino también para la sociedad: «Cuando se diagnostica tardíamente la diabetes tipo 2, ahí seguramente ya hay complicaciones y eso implica también un gasto».

Aunque exista un conocimiento teórico sobre la alimentación saludable y la actividad física, llevarlo a la realidad es difícil, considera la presidente honoraria de FDU, al considerar que la sociedad está invadida por el marketing y la propaganda que no promueven estilos de vida saludables.

«El tema es llevarlo a la realidad. Y llevarlo a la realidad es lo que cuesta mucho porque la sociedad está invadida por todo lo que es la el marketing y la propaganda, no de los estilos de vida saludable», expresa.

Agrega que la industria de los ultraprocesados interfiere. Explica que, cuando ha planteado los impuestos saludables, explícitamente le han dicho: «Bueno, pero eso es complicado por la industria». «Sin embargo, la pregunta fundamental para las autoridades es ¿cuál es el mayor interés de las autoridades, la industria o la salud de la población»

Impacto social y económico

Las complicaciones por diagnósticos tardíos o un mal control de la diabetes representan un costo importante para el sistema de salud. Por ello, para las organizaciones, es un desafío lograr que las autoridades «tomen conciencia de que es les va a terminar siendo más económico invertir en salud y en prevención y en campañas de educación», expresa Mosegui

En tanto, Christian Torres, del Poder del Consumidor de Mexico, destaca que la salud es responsabilidad del Estado, pero el sistema a menudo responsabiliza al individuo. Además, existe un peso mayor hacia las mujeres: «O sea, también es un tema de género, porque al al final las mujeres se convierten en las cuidadoras de las personas que viven con diabetes».

Según las estimaciones, los costos médicos directos e indirectos de la diabetes conducirán a pérdidas del producto interno bruto (PIB) mundial de US$ 1,7 billones entre el 2011 y el 2030Partiendo de un supuesto conservador de que la evolución de la prevalencia de la diabetes dependa solo de los cambios en las características demográficas y en la urbanización, el costo directo e indirecto previsto de la diabetes alcanzaría los US$ 2,25 billones en el 2030, cifra equivalente a 1,9 % del PIB mundial.

Políticas públicas y acciones clave

Para Gisele Mosegui, la política más importante es «información, cuál es el estado de situación del país referido a la diabetes, cosa que no se suele tener». Propone como una política clave para la prevención de la diabetes los impuestos a los ultraprocesados «y que son en un porcentaje muy alto responsables de la obesidad».

En México, Torres explica que una de las metas contempladas con el impuesto a las bebidas azucaradas, por ejemplo, es que lo recaudado pueda ser dirigido a los programas de salud preventivos.

Enfatiza, además, que a pesar de la importancia de la educación, si no se tienen condiciones estructurales ideales, esta no sirve. «Creo que lo que hace falta es que como sociedad nos movilicemos y reclamar la responsabilidad al Estado».

Gisele Mosegui subraya la necesidad de la colaboración local y regional para trabajar en la prevención de la diabates, buscando cómo «fortalecemos las diferentes organizaciones de los diferentes países… para poder hacer más fuerza y mayor incidencia».

Scroll al inicio