Día de la Mujer Rural: mucho trabajo y pocos derechos

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Menores salarios, mayor informalidad laboral y menor titularidad de tierras. Es el resumen de la situación de la mujer rural en el mundo, según confirma la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). En el Día Mundial de la Mujer Rural, esos datos son una reiteración de la urgente necesidad de políticas de Estado que reviertan la desigualdad de género reinante.

«La situación de las mujeres en los sistemas agroalimentarios» , es el título de la investigación de 264 páginas de la FAO y que publica un relevamiento mundial con enfoque de género. Desde el inicio, da cuenta de la importancia de su rol en el sector: las mujeres constituyen el 36% de la mano de obra del sistema agroalimentario en América Latina y el Caribe, el 50% en África subsahariana y el 71% en el sur de Asia. Sin embargo, el acceso de las agricultoras a la tierra, el ganado, los insumos, los servicios, las finanzas y la tecnología sigue estando por detrás del de sus pares varones.

«En promedio, las trabajadoras en agricultura perciben un 18% menos que los hombres. Por cada dólar que ellos ganan trabajando en agricultura: ellas perciben 82 centavos de dólar», precisa la FAO.

En una proyección de variables económicas, el informe señala que alcanzar la igualdad de género en los sistemas agroalimentarios traería «enormes beneficios para toda la población mundial». Detalla que cerrar la brecha salarial en la agricultura aumentaría el PIB mundial en un 1%, lo que equivale a un billón de dólares. «Esto reduciría la inseguridad alimentaria mundial en aproximadamente un 2%, lo que significa que 45 millones de personas dejarían de sufrir inseguridad alimentaria», afirma.

Cada 15 de octubre se celebra el Día Internacional de la Mujer, proclamado por la ONU un 18 de diciembre del 2007 mediante una Asamblea General ( resolución 62/136 ). En ella, reconoce “la función y contribución decisivas de la mujer rural, incluida la mujer indígena, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural”.

Unión de trabajadores de la Tierra De Tucumán. Foto: Hernan Vitenberg < Minga. Fotos libres para la soberanía alimentaria y el buen vivir.

Reforma agraria

Otra investigación, de la organización feminista LatFem (en colaboración con la ONG internacional WeEffect), da cuenta de la desigualdad en el acceso a la tierra.

«Ellas alimentan al mundo» , es el título del relevamiento realizado en Bolivia, Colombia, Guatemala, El Salvador y Honduras. Señala que siete de cada diez mujeres productoras de alimentos tienen acceso a la tierra para producir alimentos, pero solo tres tienen títulos de propiedad sobre los campos y la tierra donde trabajan.

Precisa que el 73% de las entrevistadas tiene acceso a menos de una hectárea para producir y el 26% produce en menos de un cuarto de hectárea, mucho más pequeña que una pequeña finca que, según el Banco Mundial, representa dos hectáreas.

El trabajo de LatFem, fechado en 2021 y con la pandemia de Covid muy reciente, da cuenta de la dificultad para alimentarse. La mayoría de las entrevistadas dijo haber resuelto el problema en comunidad, con intercambio de alimentos y con el apoyo mutuo en redes de cooperación. Solo el 7% afirmó haber recibido ayuda del gobierno y el 17% contó que aún no podía resolver el problema de la falta de alimentos. Bolivia fue el país donde este problema se expresó en mayor porcentaje entre las mujeres rurales (22%), seguido de El Salvador (21%), Colombia (20%), Guatemala (19%) y Honduras (18%). Por otro lado, el 30% de las encuestadas afirmó haber sufrido violencia o amenazas por el rol que desempeñan en sus comunidades.

El trabajo recuerda que, además de servir para la subsistencia y la cultura alimentaria, el trabajo de las mujeres ha sido fundamental para proteger las variedades de semillas nativas frente al avance de la agroindustria y los transgénicos.

Yasmín López, coordinadora general del Consejo para el Desarrollo Integral de la Mujer Campesina (Codimca) en Honduras apunta al fondo del problema: «Para que tengamos soberanía alimentaria, necesitamos una reforma agraria».

Relata que las organizaciones campesinas de su país presentaron un proyecto de ley de reforma agraria con equidad de género para la soberanía alimentaria y el desarrollo rural.

«Que las mujeres campesinas, rurales, indígenas y afrodescendientes tengan acceso y control de la tierra es una condición fundamental para su empoderamiento económico, autonomía y derecho a una alimentación justa, y contribuye a reducir las desigualdades entre mujeres y hombres”, afirma la investigación.

Foto principal: Diego izquierdo < Minga. Fotos libres para la soberanía alimentaria y el buen vivir.

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