Investigar al poder, analizar las causas de los problemas y escuchar a las organizaciones sociales. Son algunas de las guías que propone João Peres, periodista y director del sitio de noticias de investigación O Joio e O Trigo de Brasil, al momento de pensar cómo comunicar los temas de alimentación. Y, como marco general, afirma que hablar de qué comemos es hablar de política y poder: «La alimentación es un problema político.
Todo lo que estructura la alimentación, los precios, qué comemos, cómo nos alimentamos, obedece a una cuestión política».
«El periodismo es uno de las herramientas para intentar producir cambios de largo plazo en las sociedades. Al producir información, al producir crítica de ciertos temas, se ayuda a ir moviendo temas de la sociedad, por ejemplo promover cuestiones que mejoren la salud», señaló Peres en el marco del webinario «Claves para la cobertura periodística de alimentación y salud». También destacó que hay que mirar la alimentación de forma sistémica, que no puede aislarse de factores de poder y que tiene que pensarse de manera interdependiente, donde intervienen la economía, la política, la cultura y la sociedad.
O Joio e O Trigo es un medio de comunicación especializado en investigación de temas relacionadas con alimentación. Su creación, en 2017, fue un hecho novedoso para Brasil, que si bien contaba con cobertura periodística del tema no existía en el país un medio que se dedique específicamente a abordar la alimentación desde el enfoque crítico a las grandes empresas. Al mismo tiempo que, como medio, busca fortalecer el trabajo de las organizaciones y movimientos sociales.
«Es necesario investigar a las corporaciones para entender cómo llegamos a lo que llegamos y por qué comemos lo que comemos», explica Peres y detalla: «Nos enfocamos en corporaciones porque entendemos que son el centro de los problemas del siglo XXI. No hay ninguna estructura social ni política que tenga tanta fortaleza como las corporaciones. Han logrado concentrar demasiado poder».
Si tuviera que fijar un momento de esa sumatoria desmedida de poder, el periodista apunta a los finales de la década de 1970. Cita un artículo de la revista científica The Lancet que justamente señala aquellos años como el crecimiento geométrico de las grandes empresas y su influencia en la alimentación, la salud y en la interconexión con el sistema político.
Principios y herramientas
Verificación profunda de datos, influenciar la cobertura periodística más general (menos especializada), producir evidencia periodística, contribuir al debate público y llegar a personas que ayuden a popularizar conceptos. Son algunas de las acciones que propone O Joio e O Trigo. Entre sus aliados figuran los sectores científicos críticos y las organizaciones de la sociedad civil que buscan la incidencia política.
Insiste en la necesidad de «mirar de forma sistémica», que -entre otros aspectos- incluye el apuntar a las causas de las injusticias (por ejemplo el vínculo entre alimentación y enfermedades no transmisibles), nombrar a los responsables y entender que los problemas están interconectados.
Durante el encuentro online (donde también participaron la especialista en nutrición Andrea Graciano y Fabio Gomes, asesor de la Organización Panamericana de la Salud), Peres puntualizó herramientas para el momento de pensar (y ejercer) el periodismo:
- Hacer uso de las leyes de transparencia y acceso de informaciones. En muchos países existe legislación de este tipo. Los ciudadanos pueden requerir información. De esa forma se ha evidenciado cómo las empresas ejercer sus presiones de lobby («cabildeo»).
- Consultar las agendas públicas de funcionarios y gobiernos. A modo de ejemplo, en Brasil existen organizaciones que generan herramientas para periodistas con la llamada «agenda transparente», que da cuenta del accionar «público» de los gobiernos.
- Reportes financiero de corporaciones. Las compañías que cotizan en bolsas de valores, por ejemplo en Nueva York, están obligadas a declarar sus acciones, ganancias y pérdidas. Allí siempre existen datos que las empresas no dan a conocer.
- Tener presente las encuestas y estadísticas oficiales. Por ejemplo, los datos de consumo de ultraprocesados o la producción agrícola en las ciudades. Son datos de acceso relativamente sencillos y que aportan información sobre la producción de alimentos y productos.
- Evidencias científicas. Informarse sobre los avances de la ciencia crítica y dar cuenta de esas investigaciones en lenguaje de divulgación.
- Escuchar a los movimiento sociales y de la sociedad civil. «Siempre están adelante de los gobiernos en sus propuestas de, por ejemplo, políticas públicas», afirmó Peres. Y citó como ejemplo la agroecología, que llevaba décadas en los movimientos campesinos y se tuvo que luchar mucho para llegar a ser tomado por funcionarios y gobiernos.
- Otra herramienta es preguntarse por qué comemos lo que comemos. Interrogarse por la historia de esos productos, cómo se instalaron, cómo se volvieron muy consumidos. Precisó que Brasil es el mayor consumidor de leche condensada del continente. Y se debe a una compaña impulsada décadas atrás por las empresas para crear ese nicho de mercado.
- Buscar en los huecos del discurso corporativo. Ver qué no se está diciendo. Ejemplo: cuando una empresa publicita que redujo el 30% de su huella hídrica, preguntarse qué pasó con el otro 70%. «Lo que falta en el discurso es lo que es importante», alerta.
Futuro: hacia donde caminamos
¿Pueden las corporaciones solucionar el problema? João Peres pregunta de forma retórica y responde al instante: «No. Estas corporaciones son estructuras financieras que tienen que producir cada vez más ganancias, compiten entre ellas. Y no tienen cómo producir las soluciones que necesitamos».
Sí reconoce que esas empresas pueden hacer mejoras en algunos de sus productos, pero «como estructura de poder, no pueden ser parte de la solución».
Señala que esas compañías debieran estar supervisadas por algún tipo de control de la sociedad y de los gobiernos, sobre todo para limitar sus ganancias y producir mejores productos.
Resalta que los sistemas alimentarios son múltiples y estén estructurados por diversas fuerzas, donde existen actores muy distintos, de muchos tamaños, muchos de ellos (como los campesinos y la agricultura familiar) con producción de alimentos saludables, mejores prácticas y produciendo con sentido social y de cuidado de la salud. Y afirma: «Se pueden solucionar los problemas que genera el sistema dominante, pero toda discusión de soluciones debe estar en el marco de la justicia socioambiental».








