Las madres hablan sobre la lactancia: apoyo, desafíos y perseverancia

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Encontrar una red de apoyo, ya sea en la familia, en grupos comunitarios o en una amiga, puede marcar una diferencia crucial en la experiencia de maternar desde la lactancia.

La lactancia materna va más allá de un acto biológico; es un vínculo vital entre las madres y sus bebés que impacta la salud, la economía y la integración social de nuestras comunidades. No obstante, este lazo, que es también un derecho de los niños y las niñas, se ve constantemente amenazado por la industria de los ultraprocesados y las fórmulas lácteas. 

En esta lucha, las madres son la primera línea de defensa, pero a menudo se enfrentan a la falta de apoyo que necesitan para dar a sus hijos el mejor comienzo de vida.

En el webinar “Las madres hablan. Crianzas, alimentos y culpas”, Melisa Aguas (Ecuador), Argénida Romero (República Dominicana) y Yahaira Ochoa (México) compartieron con Saludable Saberlo sus experiencias, demostrando que la maternidad no tiene que ser un camino en solitario. Sus relatos resaltan cómo el apoyo, la información y la perseverancia son cruciales para superar los desafíos.

La importancia de la comunidad

Melisa destacó la importancia que tuvo para ella una red de cuidado integrada por amigas. Esta idea de apoyo colectivo se complementa con la experiencia de Argénida, quien, a pesar de las dificultades, encontró un grupo sostén en espacios como la Liga de la Leche y de su abuela, quien tuvo la experiencia de amamantar por largos periodos a sus hijos, lo que la guió y la empoderó para continuar.

Desafíos médicos y sociales

Las experiencias de las participantes también exponen los desafíos que se encuentran en el sistema de salud. Tanto Argénida como Yahaira sufrieron violencia obstétrica al ser separadas de sus recién nacidos inmediatamente después del parto, una práctica que sabotea el inicio de la lactancia y genera una gran angustia.

Además, la falta de apoyo social y laboral añade otra capa de dificultad. Argénida, periodista de profesión, se vio obligada a extraerse leche en un salón de reuniones, sin ninguna adecuación, ya que su lugar de trabajo no ofrecía un espacio adecuado. Incluso tuvo que soportar comentarios despectivos de sus compañeros.

Rompiendo mitos y perseverando

A pesar de los obstáculos, estas madres relatan cómo pudieron lograr y mantener una lactancia que no solo fue fuente de alimento para sus hijos, sino también de salud y bienestar para ellas.

Yahaira derrumbó el mito de que un bebé debe probar la leche materna de inmediato para que la lactancia prospere. A pesar de que su hijo, André, tomó fórmula los primeros cuatro días de vida, una vez que pudo amamantarlo, se pegó al pecho y la lactancia se prolongó por cuatro años.

Melisa también desmitificó la idea de que la producción de leche debe ser abundante desde el inicio. Siguiendo el consejo de una amiga, entendió que su producción se ajustaba a las necesidades de su recién nacido y que las pocas gotas que producía eran suficientes. Esta información fue clave para que superara la frustración inicial y estableciera la lactancia.

Los testimonios de estas madres revelan una verdad compleja: la lactancia es un acto de amor y empoderamiento, pero también es una vivencia que muchas madres enfrentan solas. Sin embargo, encontrar una red de apoyo, ya sea en la familia, en grupos comunitarios o en una amiga, puede marcar una diferencia crucial en la experiencia de maternar desde la lactancia.

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