Cuidado con el «rojo» en San Valentín

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Si algo caracteriza al Día de San Valentín es el color rojo, que para esta fecha se ha convertido en un símbolo distintivo que representa los lazos filiales, de amistad y de amor entre parejas; esto se debe a que está asociado con el corazón, representando la fuerza vital y la pasión.

Es por esto que los regalos, presentes e incluso la forma de vestir para este día buscan tener ese llamativo color, incluyendo golosinas, dulces y otros productos en cuya vistosidad escarlata se puede ocultar un aditivo con el que debemos tener cuidado.

Atención con estos «rojos»

Uno de ellos es la eritrosina (Rojo 3), aditivo utilizado en productos alimenticios ultraprocesados. Su uso fue prohibido en Estados Unidos a principios de 2025 y está restringido, con advertencia, en Europa. Sin embargo, sigue permitido en América Latina y el Caribe.

Este aditivo, que se añade a dulces y golosinas con tonos rojos o rosados, cereales, galletas rellenas de fresa, glaseados y frutas en almíbar, ha sido señalado por estudios con una alta probabilidad de ser cancerígeno, al haber provocado cáncer de tiroides en ratas en dosis muy altas.

En Estados Unidos se ha dado un plazo a la industria hasta el 2027 para eliminarlo de sus productos y reformularlos.

Otro colorante permitido en nuestra región —pero con restricciones y advertencia en Europa desde 2009— es el Rojo Allura AC, usado en bebidas gaseosas rojas, golosinas y yogures de fresa. Se le ha relacionado con la posibilidad de afectar el sistema digestivo y contribuir a la aparición de cáncer colorrectal.

A estos dos colorantes también se suma el Ponceau 4R, utilizado con frecuencia en repostería, mermeladas de fresa, embutidos y polvos para preparación de bebidas saborizadas. Este puede provocar reacciones en personas alérgicas al ácido acetilsalicílico (aspirina).

Este último es uno de los seis colorantes sintéticos que han sido relacionados con trastornos de hiperactividad en niños y niñas por un estudio de la Universidad de Southampton, publicado en 2009.

¿Por qué se siguen usando?

Las regulaciones sobre aditivos en América Latina y el Caribe a menudo siguen el modelo del Codex Alimentarius, lo que significa que un aditivo es considerado seguro si no hay pruebas concluyentes de lo contrario, además de establecer una dosis máxima de uso específica.

Sin embargo, las prohibiciones y regulaciones estrictas en Estados Unidos y la Unión Europea suelen basarse en el principio de precaución; por ejemplo, al retirar un aditivo ante una duda razonable.

Esta situación se ha convertido en un espacio de manejo conveniente para la industria de ultraprocesados. En la región de las Américas, la adopción de etiquetas de advertencia frente a algunos aditivos sintéticos (como las usadas en la Unión Europea) ha sido limitada o nula.

Opciones más saludables

Podemos optar por un rojo más saludable para preparaciones especiales en este San Valentín, sustituyendo estos aditivos sintéticos por alternativas de fuentes naturales.

La betanina, proveniente de la remolacha o betabel, es un aditivo natural para el color rojo. Por igual, las anticianinas, que se obtienen de la cáscara de uva o la col morada.

Otra alternativa es el carmín de Cochinilla, un colorante que se obtiene de las hembras desecadas del insecto Dactylopius coccus Costa (cochinilla).

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